En este día tan especial dedicado a San Judas Tadeo, las calles de Zacatecas nos regalan una hermosa muestra de devoción y fervor popular con este maravilloso altar móvil. Una verdadera obra de arte nacida del amor y el esfuerzo de nuestra gente, que cruza fronteras para cumplir sus promesas con alegría, color y todo el orgullo de nuestras tradiciones.
Pareja migrante recorre el Centro Histórico de Zacatecas en un peculiar santuario móvil
¡Ave María Purísima, mi gente! Porque si algo nos queda clarísimo es que para demostrarle amor a San Judas Tadeo no hay distancia que valga, ni siquiera vivir en Estados Unidos. ¡Aquí la fe se trae hasta en el motor y con toda la decoración, faltaba más!
El fervor religioso y la creatividad popular se manifestaron de manera única en las calles del Centro Histórico de la capital zacatecana, donde una colorida unidad motorizada adaptada como altar móvil captó la atención de locales y turistas durante este fin de semana.
El vehículo está decorado con motivos religiosos dedicados a San Judas Tadeo, el santo de las causas difíciles.
Detrás de este vistoso montaje se encuentran Lucila y Juan, una pareja de connacionales residentes en Estados Unidos. Año con año, ambos realizan el viaje de retorno a su tierra natal con el propósito de cumplir con su manda y venerar al santo en su santuario principal, ubicado en el municipio de Villanueva, Zacatecas.
Pero espérense, porque aquí viene lo bueno: Juan no se conformó con encomendarse al santo y ponerle una estampita al vehículo. ¡No, señor! Él mismo elaboró la imagen de San Judas Tadeo que luce en esta peculiar motocicleta, convertida en todo un altar rodante, con túnicas de colores, banderas, imágenes religiosas y hasta su propia escalinata. ¡Una producción de fe que hasta las fiestas patronales se quedan cortas!
Antes de continuar su viaje hacia Villanueva, Lucila y Juan se dieron una vuelta por las calles del Centro Histórico de Zacatecas y, obviamente, ¡no pasaron desapercibidos! Entre turistas, curiosos y gente que volteaba a mirar semejante decoración, el vehículo se convirtió en una de esas estampas del folclor zacatecano que uno no encuentra todos los días.

La estrella de la decoración: ¡San Juditas!
Resulta que Juan hizo personalmente la figura del santo. Lo bonito es que, detrás de tanta decoración, hay una historia de constancia: una pareja que cruza fronteras cada año para cumplir con su devoción y un hombre que puso sus propias manos para crear la imagen.
Y ojo, que esta historia también tiene sus reglas: aunque el vehículo llama la atención y despierta la curiosidad de la gente, Lucila y Juan no transportan personas ajenas a su familia, pues no cuentan con autorización para ofrecer servicio de pasaje. Así que nada de querer subirse de aventón con el pretexto de ir acompañando al santo.
Porque, a ver, mi gente: unos se van de vacaciones, otros salen de compras y Lucila y Juan se organizan para venir a ver a San Juditas. ¡Y si el santo los acompaña en el camino, pues que ruede la fe!
¡San Judas Tadeo, patrón de las causas difíciles, échales tu bendición a Lucila y Juan, cuídales el camino y que nunca les falten salud, gasolina y fe para seguir llegando a tu santuario!


Por Irma Menchaca




