Pese al rechazo del Movimiento Feminista de Zacatecas, el Gobierno del Estado confirmó que implementará la denominada «Brigada Naranja» durante la marcha del 8M, con el argumento de garantizar el respeto a los derechos de todas las participantes.
Sin embargo, las colectivas han manifestado su inconformidad, señalando que estas funcionarias pueden representar una forma de control y vigilancia sobre la protesta.
La «Brigada Naranja» es un grupo de diálogo territorial conformado por servidoras públicas de diversas dependencias, cuyo papel, según el gobierno, es preventivo, mediador y orientador. Las integrantes de este grupo usarán chalecos naranjas para ser identificadas y estarán capacitadas en derechos humanos, perspectiva de género y mediación de conflictos.
Su función será facilitar la comunicación entre las manifestantes y las autoridades, además de atender eventuales incidentes.
No obstante, el Movimiento Feminista de Zacatecas rechaza su presencia y acusa al gobierno de infiltración en la movilización. Las activistas han señalado que en años anteriores han detectado a funcionarias enviadas para filtrar información, generar conflictos y desmovilizar la protesta.
Además, consideran que su implementación es una respuesta institucional para minimizar las demandas del movimiento, en lugar de abordar las problemáticas de violencia y desigualdad que las motivan a marchar.
Las feministas también advirtieron sobre la falta de transparencia en las medidas de seguridad para la movilización de este año y alertaron sobre posibles provocaciones provenientes de la Brigada Naranja.
Subrayaron que no permitirán que funcionarias públicas registren la manifestación en video o fotografías y exigieron respeto absoluto al derecho a la protesta.
A pesar de este rechazo, el Gobierno de Zacatecas insiste en la presencia de la Brigada Naranja, asegurando que su función es pacífica y que ha sido implementada con éxito en otras entidades, como la Ciudad de México.
Sin embargo, el movimiento feminista local mantiene su postura de que este grupo representa una forma de control sobre la manifestación y exige que las autoridades se mantengan al margen para evitar cualquier intento de represión o criminalización del derecho a la protesta.







