Dos adolescentes reportados como desaparecidos en Jalisco podrían encontrarse en territorio zacatecano, luego de que los teléfonos celulares de ambos registraran señales en municipios de Zacatecas. Los casos han encendido nuevamente las alertas sobre el posible reclutamiento de menores y jóvenes por grupos criminales.
Uno de ellos es Giovanni Natanael Flores Vázquez, desaparecido el 17 de julio de 2026 en El Salto, Jalisco. De acuerdo con las investigaciones, su teléfono habría registrado actividad en Santa María de la Paz, Zacatecas, por lo que la carpeta de investigación quedó a cargo de la Fiscalía General de Justicia del Estado.
El caso más reciente corresponde a Kemberly Uriel Hernández Nuño, visto por última vez el 21 de septiembre en Zapopan, Jalisco. Existe la sospecha de que podría ser víctima de reclutamiento y su teléfono emitió una última señal en Teúl de González Ortega, Zacatecas.
Y no serían casos aislados.
También existen antecedentes de adolescentes desaparecidos en Jalisco cuyos teléfonos registraron geolocalizaciones en territorio zacatecano antes de que fueran localizados con vida en otros estados, como ocurrió con Jeremy Alejandro y Dominic Gabriel, encontrados posteriormente en Sinaloa.
Otro caso es el de Facundo Vidal, cuyas primeras investigaciones apuntaron igualmente hacia Zacatecas antes de ser localizado con vida en Nayarit.
La pregunta resulta inevitable: ¿qué está pasando en Zacatecas?
Mientras el discurso oficial presume avances en materia de seguridad, estos casos plantean una realidad mucho más preocupante: ¿Zacatecas se está convirtiendo en una ruta para el reclutamiento y adiestramiento de adolescentes por parte de grupos criminales?
Si existen señales telefónicas que ubican a menores desaparecidos en municipios zacatecanos, la sociedad merece saber qué están haciendo las autoridades para localizarlos, quién controla esas zonas y cómo es posible que una posible red de reclutamiento opere o transite por el estado.




