Como parte del Programa de Videoconferencias organizado por el Cuerpo Académico “Imágenes y discursos de modernidad” de la Unidad Académica de Estudio de las Humanidades de la UAZ, Verónica Murillo Gallegos participó con el tema “Entre lo femenino y lo masculino. Cercanías y distancias”.
Para la docente-investigadora universitaria, en pleno Siglo XXI “seguimos sujetos a los modelos tradicionales de división de roles y colores para hombres y mujeres”.
Aún existen esas tipificaciones que estorban a la equidad de género, además de programas sociales, instituciones, proyectos y comerciales que promueven esos estereotipos, “sin considerar capacidades, habilidades, aptitudes y educación en valores de las personas”, expuso la especialista.
Verónica Murillo señaló que la diferencia al hablar del hombre o de la mujer es lo tipificado socialmente, “lo que resulta como desventaja o ventaja de ser femenino o masculino”. Lo importante –añadió–es resaltar hasta que punto estorban o favorecen esas tipificaciones.
En la actualidad –dijo- la mujer ha ingresado a ámbitos que eran reservados para hombres y que también ha logrado una gran conquista en lo jurídico.
Explicó que una de las hipótesis del tema es que no repercuta en lo cotidiano la tipificación de lo masculino y lo femenino que resulta de la educación de los cánones. Esto –insistió- “hace más difícil la conquista de las mujeres”.
Murillo Gallegos puntualizó que entre la mujer y el hombre hay una diferencia física innegable, pero los modelos tipificadores hacen ver a la primera como pasiva y débil, en tanto que al varón se le ha definido como el fuerte, el activo, el valiente y el aventurero.
Comentó que en la historia ha habido tanto hombres cobardes, como mujeres valientes y decididas. Mujeres que no fueron reconocidas como tales. Al contrario: a una mujer valerosa la etiquetan como “marimacha”; a un hombre cobarde, como “mariquita”.
Lo anterior se escucha en el lenguaje de los niños cuando dicen: “Fulano corres como vieja” ó “el que llegue al último es vieja”. También en el caso de los hombres cuando realizan quehaceres domésticas lo catalogan de “mandilón”, concluyó la conferenciante.



