El gobierno municipal planteó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (Conaculta) el rescate del templo de San Gregorio Magno, sin que haya aún respuesta positiva.
“La respuesta es que no hay dinero suficiente. Acudimos a la ciudad de México para ver que se podía bajar directamente pero con la transición de gobierno ya están congelados los recursos y por tanto seguimos igual”, señaló el alcalde Mario Macías Zuñiga.
No solo ese edificio presenta deterioro, pues también se requiere la intervención de restauradores y conservadores de arte en el museo que se encuentra en la casa del Marqués de Aguayo.
Este lugar que alberga documentos del siglo XVII y fotografías del siglo pasado, entre otros objetos de valor histórico.
La parroquia de San Gregorio Magno alberga de piezas de arte sacro que datan de hace 4 siglos. A la fecha no se cuenta con un proyecto integral para protegerlas.
“Nosotros no les podemos meter mano pero seguimos insistiendo en el proyecto”, dijo el presidente municipal, ya que para restaurar edificios históricos o piezas de arte sacro debe hacerse por especialistas avalados por el INAH.
Aseguró que deterioro que presenta el edificio parroquial no es para alarmarse, pero a pesar de ello son visibles los estragos del tiempo en la cantera, pisos de madera, decorados, arcos y retablos barrocos.
Mientras se da el visto bueno para la rehabilitación y se autorizan los recursos necesarios para llevar a cabo las obras, seguirán los daños en la emblemática construcción que data de 1612.
Por fuera la cantera se encuentra carcomida y en su interior el piso de madera cruje a cada paso.
Las manchas de humedad han dañado el grabado sobre las paredes. Algunas figuras de arte sacro se encuentran sin protección, expuestas a factores ambientales, asimismo hay algunos lienzos rasgados.
“No hay un diagnóstico ni un monto exacto. Existe la disposición del municipio para aportar lo que le toque, pero se requiere el apoyo del INAH y Conaculta”, insistió Mario Macías.
FOTOS: IRMA MENCHACHA Y MARCO CÓRDOVA




