El caso de la detención ilegal del activista Rosendo Radilla Pacheco y su desaparición forzada, así como sus consecuencias a favor del reconocimiento a los derechos humanos, fueron abordados por el abogado penalista Juan Carlos Gutiérrez Contreras.
El representante legal de la familia Radilla fue invitado por el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Estado de Zacatecas para impartir el tema “Impacto de la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en el expediente ‘varios’ del caso Radilla.
Rosendo Radilla fue detenido en un reten militar el 25 de agosto de 1974 en el municipio de Atoyac de Álvarez, Guerrero, durante la llamada “guerra sucia”, en la que el régimen en el poder cometía graves violaciones a los derechos de sus opositores.
En el taller, Gutiérrez Contreras habló de las consecuencias que tuvo la sentencia emitida sobre este caso por la Corte Interamericana de Derechos humanos (Coidh), el 23 de noviembre del 2009.
En la sentencia se condena al Estado Mexicano por graves violaciones a los derechos humanos, mencionó el presidente de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos
“Se trata de un caso paradigmático de la desaparición forzada en la Guerra Sucia en este país que sienta las bases para las Reformas Constitucionales del 2011, donde los jueces tienen un papel relevante, ya que son los garantes de la reforma constitucional en derechos humanos”, señaló.
El caso Radilla abrió camino en el reconocimiento de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a las conclusiones de la Coidh.
Lo anterior implica que el gobierno federal debe admitir públicamente no solo su responsabilidad en desapariciones forzadas, torturas, violaciones y homicidios sino perseguir a los presuntos culpables y pagar las indemnizaciones establecidas en la sentencia.
El también catedrático de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de México (UNAM) analizó la Reforma Penal Constitucional del 2008, y concretamente las modificaciones del 2011 al Artículo 1 Constitucional.
Juan Carlos Gutiérrez ahondó en el actuar de los jueces y los funcionarios del Poder Judicial para garantizar y favorecer el acceso a la justicia con pleno respeto a los derechos humanos.
Ya en el mandato de Felipe Calderón Hinojosa, el gobierno federal recibió 4 sentencias de la Coidh por:
- La desaparición del activista social Rosendo Radilla, detenido en 1974 en el municipio de Atoyac de Álvarez, Guerrero.
- El encarcelamiento de los activistas ambientales Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, que se opusieron a las operaciones de la empresa estadounidense Boise Cascade, y fueron detenidos por militares el 2 de mayo de 1999 acusados de sembrar marihuana y portar armas de uso exclusivo del Ejército Mexicano.
- La muerte por razones de género de Claudia Ivette González, Esmeralda Herrera y Laura Berenice Ramos, cuyos cuerpos fueron encontrados sin vida en un campo algodonero de Ciudad Juárez, Chihuahua, el 6 de noviembre del 2001.
La captura, tortura y violación, en circunstancias parecidas, de las indígenas me’phaa del estado de Guerrero, Inés Fernández y Valentina Rosendo, por un grupo de militares en el 2002.
Cambia concepto de “garantías individuales”
El magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Estado de Zacatecas, Juan Antonio Castañeda Ruiz, fue el encargado de dar la bienvenida al taller y explicar la trascendencia de este tema.
Refirió que a raíz de las Reformas Constitucionales en materia de Amparo y Derechos Humanos, publicadas junio de 2011, se estableció el cambio del concepto de garantías individuales por el de Derechos Humanos y sus Garantías.
Lo anterior significa que el Estado Mexicano en lugar de “otorgar” ahora “reconoce” a los Derechos Humanos y ordena a las autoridades y órganos judiciales tomar en cuenta lo previsto en la constitución y en los diversos los tratados internacionales en esta materia.
En el taller impartido el 16 y 17 de noviembre participaron a magistradas, magistrados, juezas, jueces, agentes del ministerio público, abogados, docentes de la UAZ y estudiantes.
FOTOS: IRMA MENCHACA



