Hay más posibilidad de desarrollarlas si las tienen uno o ambos padres, indicó el especialista Carlos Torres Lozano, jefe del Departamento de Inmunología Clínica del Hospital de Especialidades del IMSS en Jalisco.
Mencionó que recibir tratamiento para controlar una alergia y seguirlo de manera disciplinada reduce la posibilidad de desarrollar otras nuevas.
Si el paciente se trata con inmunoterapia y atiende todas las indicaciones de su médico, «no solo mejorará notablemente la reacción frente al alérgeno que en ese momento le afecta, sino que también será menos propenso a desarrollar otras sensibilidades alérgicas».
Aunque las reacciones inflamatorias ante cierto tipo de contenido proteico (alérgeno) son de origen genético, «es decir, se hereda la susceptibilidad de uno o ambos padres, quienes pueden presentar rinitis o asma, por ejemplo, el código genético aún reserva muchos misterios, entre ellos el sitio exacto de la mutación que pudiera desencadenar un sinfín de reacciones alérgicas».
Si uno de los padres tiene alergia, las posibilidades de que su hijo la presente asciende a 40 por ciento, mientras que si se trata de ambos progenitores la cifra asciende a 70 por ciento, «razones suficientes para que el menor sea diagnosticado lo antes posible por un experto».
La alergia es como el fuego, «si no lo controlamos se extiende, hay pacientes que tuvieron alguna durante la infancia, luego presentaron problemas respiratorios, años después ya no y luego reaparecieron los síntomas», manifestó.
Torres Lozano expresó que otros pacientes «empiezan con alergia y sigue en marcha ante elementos externos y/o al interior de la casa, se vuelven asmáticos, tienen urticaria, etcétera».
Lo mejor para el enfermo es conocer qué elemento es «su enemigo, a fin de retirarlo de la vida cotidiana, caso de las mascotas o las plantas, cuando la reacción se da por ácaros del polvo existen maneras de reducir su presencia en ambientes y utensilios domésticos».
Para que se desarrolle cualquier tipo de alergia deben darse 2 factores invariablemente, «poseer carga o tendencia genética y estar expuesto a los alérgenos en una dosis y tiempo determinados; así es como se obtiene la manifestación clínica.
«Los médicos tratamos al paciente de acuerdo con la reacción que presente luego de tener contacto con una proteína determinada», apuntó.




