Una noche fría, aire que agitaba las ramas de los árboles y una luna llena que iluminó tenuemente el cementerio La Purísima fueron elementos que dieron realce al espectáculo “Noche de panteones y luz de tenebra”, realizado en el Festival Internacional de Narración Oral.
Ante un nutrido público, Theresa Amoon, Rosa Martha Sánchez, Gabriel Martínez, Benjamín Briseño y Juan Carlos Pinto contaron historias de suspenso y miedo.
Comenzó Juan Carlos Pinto con la historia de Don Juan Manuel, un asesino que terminó ahorcado, y doña Beatriz, su esposa, una mujer muy bella que lo engañaba.
La francesa Theresa Amoon platicó sobre un granjero que tenía que sacar agua de un pozo, pero que tenía miedo, ya que cuando intentaba obtenerla, se escuchaba una canción, cuya voz que le pedía un regalo para conseguir el vital líquido, dicha melodía se escuchó ante el respetable.
El colombiano Gabriel Martínez compartió tres cuentos que le platicó su abuelo, sobre el llanto de un niño, el galopar de unos caballos, perros degollados y acerca de cuatro amigos que al salir de un bar apostaron cruzar un cementerio.
Rosa Martha Sánchez contó la tenebrosa leyenda de Don Pedro Terrazas, a quien se le murió su amada Mariana; él quería vencer a la muerte por el amor que le tenía a su esposa, y lo logró, de tal modo que el día de su aniversario de bodas pudo tocar y ver a Mariana. Aquí la asistencia se llevó un susto.
Finalmente, emergió de la oscuridad, mientras entonaba una canción, Benjamín Briseño; él narró una historia muy tétrica sobre Don Hernando, quien pertenecía a una banda de maleantes y afirmaba no tenerle miedo a nada ni a nadie. Un día se le apareció una niña, y él quedó convertido en perro; entonces comprendió que se le debe mostrar respeto a los muertos.



