Este lunes 30 de junio en el Teatro Fernando Calderón, tuvo lugar un homenaje al poeta, escritor, ensayista y traductor, José Emilio Pacheco, en el marco del septuagésimo quinto aniversario de su nacimiento.
Dicho homenaje se llevó a cabo de manera simultánea en todas las universidades públicas del país y fue impulsado por José Narro Robles, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México y por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.
Presidieron el evento, el rector de la UAZ, Armando Silva Cháirez; el secretario académico, Miguel Rodríguez Jáquez; el coordinador del área de arte y cultura, Alfonso Vázquez Sosa; el artista universitario, Samuel Rodríguez Escobar y Gabriel Luévano Gurrola.
Silva Cháirez se declaró convencido de honrar a quien ha edificado con su quehacer, la grandeza de la patria, refiriéndose a José Emilio Pacheco, ganador del Premio Iberoamericano de Poesía “Ramón López Velarde” en el año 2003.
Destacó la vida y obra literaria del homenajeado, quien, junto a un grupo importante de escritores, críticos y artistas, mantuvieron vigente la creación y crítica literaria, el ensayo y los textos de análisis político que dejaron testimonio fiel.
Dijo que a estos personajes la muerte los transforma “en referentes ineludibles para el presente y futuro, a través de las huellas marcadas en las letras que le dieron el prestigio y el honor que se les debe rendir a los grandes hombres”
“Emilio Pacheco fue galardonado en el 2009 por los premios más relevantes de las letras españolas, como lo son, “Sofía” de poesía y “Cervantes” de literatura”, agregó.
Gabriel Luévano Gurrola, habló sobre la obra escrita a lo largo de los 75 años de vida de José Emilio Pacheco; asegurando que éste siempre mantuvo un dialogo a través de la poesía, la cual le da al lector la posibilidad de hablar, mediante el recuerdo, con los ausentes.
Agregó que de la sociedad que el poeta creó alrededor de todos sus escritos, lo hizo siempre ejemplificando o dejando como autores principales a los niños, en una sociedad en la que él pretendía que se formara como la candidez de un niño. Recomendó algunas obras como Poemario, Epígrafe y Miro la tierra.
Concluyó su comentario leyendo un cuento, abordando desde diferentes perspectivas la vida de varios jóvenes en la ciudad de México, evocando así –dijo-, la narrativa del maestro en la que describía el provincianismo de la capital mexicana, con un humor negro y casi agrio.
También fue proyectado un documental sobre la vida y obra de José Emilio Pacheco; y Samuel Rodríguez leyó la poesía “Un muchacho triste va al circo”.
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