“Como un ser humano generoso, solidario, laborioso y responsable, comprometido con el bien común, congruente consigo mismo y con su tiempo”, fue como Rodolfo García Zamora, director de la Unidad Académica de Estudios del Desarrollo, describió al maestro universitario Manuel Ignacio Díaz Cervantes.
Se realizó un homenaje póstumo en su memoria fue organizado en el Foyer del Teatro Fernando Calderón, por los universitarios y la familia Díaz Cervantes.
García Zamora se refirió a Manuel Ignacio Díaz Cervantes “como una persona que compartía y transmitía todos sus conocimientos en diferentes dimensiones hacia los que lo rodeábamos, además dejó latente su vitalidad, su trabajo, generosidad y solidaridad para con los demás; dejando con todos estos hechos que lo caracterizaron, constancia de su gran calidad como ser humano; primero en su familia, luego como universitario –haciendo trinchera y luchando a través de su Alma Mater- para que sus propuestas se reflejaran en soluciones de Estado”.
“Fue un privilegió haber compartido durante tantos años los conocimientos de ´Nacho”´, señaló.
Ponderó además que sus logros no se circunscribieron solamente a lo académico, sino que además de impulsar un cambio social a través de los Derechos Humanos, también los hizo como ecologista.
Benjamín Morquecho, Lauro Arteaga y Veremundo Carrillo, docentes jubilados de la UAZ, coincidieron en que tan ilustre personaje era un humanista a toda prueba, que supo estar tanto en la docencia y la investigación, como en la empresa vitivinícola “Cantera y Plata”, siempre incursionando en nuevas formas de elaborar vinos de mesa y comprometido con su entorno.
Raymundo Cárdenas Hernández celebró la realización de “este merecido homenaje a un universitario, a un filósofo, a un ciudadano del mundo”.
Rememoró la ocasión en que lo conoció cuando “Nacho” cursaba el tercer año de la carrera y ambos acudieron a un viaje de prácticas en el Instituto de Química de la ciudad de México, en donde Cárdenas les dio un recorrido por las instalaciones, llamándole la atención que él se interesara de manera preponderante por las cuestiones técnicas, algo que ningún otro estudiante hizo.
Destacó que la presencia y formación académica de “Nacho” en Europa -por el contexto histórico que se vivió en ese momento- hizo que fuera tolerante ante los embates que se tenían en Zacatecas.
“Siempre ayudó a poner paz en los diferentes grupos que existían en la UAZ a su regreso, lo que fue una gran enseñanza para todos”. concluyó.
Su familia expresó el agradecimiento por el homenaje, señalando en un comunicado que “Nacho era una persona sensible, humilde, al que no le gustaba presumir sus logros, “sólo si uno le preguntaba, entonces él hacía mención de sus estudios; era un hombre que leía entre cinco y ocho libros por mes, que estuvo durante toda su vida rodeado de libros”.
“Cinéfilo de corazón y que enseñó la reflexión a través del análisis de temas que salían en las tertulias que originalmente él programo los sábados, para posteriormente extenderlas a los viernes, y en las que él cocinaba los manjares más exquisitos, siempre con el objetivo de mantener a la familia unida; y sin querer ser el patriarca, se convirtió en un consejero y padre para los sobrinos”.
El acto concluyó con un prolongado aplauso hacia el recuerdo del universitario, científico y humanista, Manuel Ignacio Díaz Cervantes.
‘Nacho’ Díaz, un ejemplo a seguir para las presentes y futuras generaciones, porque siguió cultivándose hasta el final de sus días. Se graduó como Ingeniero Químico en 1974, en la Universidad Autónoma de Zacatecas.
Posteriormente realizó una licenciatura en Filosofía y luego estuvo en la Universidad de Burdeos, Francia, donde obtuvo un doctorado en Enología.
Fue funcionario de la Comisión Estatal de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas; ambientalista activo y empresario vitivinícola.
FOTO: CORTESÍA



