Al computarse el 100 por ciento de las casillas de la elección para diputados y ayuntamientos, el PRI confirmó sus triunfos electorales en 36 de 58 ayuntamientos de Zacatecas, entre ellos los dos municipios más grandes, donde desde hace 15 años gobernaba la oposición: Fresnillo y Guadalupe y además ganó 12 de 18 diputaciones de mayoría.
El PRI llegó a los comicios del pasado domingo siete de julio con un reto: enfrentar a la coalición PAN-PRD ‘Rescatemos Zacatecas’, donde la oposición tejió una alianza común total para diputaciones y presidencias municipales; y logró retener la capital de Zacatecas, donde hasta el 2010 habían gobernador, primero el PRD y luego el PAN.
Juan Carlos Lozano Martínez, dirigente estatal del PRI, afirmó en conferencia de prensa que su partido obtuvo en Zacatecas los mejores resultados, proporcionalmente hablando, con relación a los otros 13 estados de la república donde hubo elecciones.
En Fresnillo, desde 1998, cuando Ricardo Monreal Ávila ganó la gubernatura por el PRD (tras abandonar las filas del tricolor), no había vuelto el PRI. Gobernaron durante 15 años el PRD y el PT, y más que estos partidos, gobernaron los hermanos Monreal Ávila y sus incondicionales.

Luego los Monreal tomaron las banderas del PT. Por este partido político asumió la presidencia municipal de Fresnillo del 2007 al 2010 otro miembro del clan Monreal Ávila: David, (hoy senador de la república), y del 2010 al 2013 ha fungido como alcalde de ese lugar Juan García Páez, quien fuera director del sistema penitenciario estatal y diputado local cuando Ricardo Monreal fue gobernador.
Fresnillo había sido pues hasta el domingo el “bastión” de los Monreal Ávila, quienes pensaban seguirse perpetuando ahí para este proceso electoral, con el menor de los hermanos Monreal Ávila: Saúl, quien siendo diputado local con licencia, fue postulado por el PT como candidato a presidente municipal.
Algo que no se puede negar, es el hecho de que durante los gobiernos de los Monreal Ávila y sus incondicionales, Fresnillo tuvo un serio deterioro socio económico.
La violencia y la inseguridad pública se dispararon como jamás en su historia, convirtiéndose en el principal foco rojo del estado, al grado de que el gobierno federal construyó ahí recientemente una nueva base militar sede del 97 batallón de infantería y mantiene en forma permanente en esa población a una unidad de la marina armada de México. Paralelamente el comercio y la industria decayeron.
El PRI decidió entonces postular como candidato a presidente municipal del tricolor a un personaje que paradójicamente, se formó al lado de los Monreal Ávila: el diputado con licencia Benjamín Medrano Quesada, quien sin embargo se caracterizó durante su campaña por confrontar públicamente, de frente, a sus otrora benefactores.

Más de 41 mil electores votaron por Medrano Quesada y el PRI en Fresnillo, contra los 36 mil 854 votos que obtuvo por el PT Saúl Monreal Ávila.
Otro caso es el de Guadalupe, localidad conectada a la ciudad de Zacatecas, que tiene ya una población urbana mayor que Fresnillo y que la capital del estado y que ahora volverá a ser gobernada por el PRI, después de 15 años.
Desde 1998, cuando el triunfo del monrealismo en la gubernatura del estado, Guadalupe tuvo alcaldes del PRD. Pero la mayor parte de ellos se vieron envueltos en el escándalo por sus malos manejos administrativos y políticos, pues en esta demarcación cuatro de los cinco alcaldes perredistas dejaron su cargo antes de cumplir los tres años que la constitución marca, para buscar una diputación local o federal.
Primero en 1998, Laura García Medina –hermana de Amalia García Medina-, llegó a la presidencia con la “ola” monrealista.
Pero tres meses antes de concluir su mandato, en abril del 2001, pidió “licencia”, para ser candidata y luego convertirse en diputada local, también por el PRD.
Le siguió Felipe Álvarez Calderón, quien asumió en el 2001 como alcalde por el PRD hasta el 2004. Felipe Álvarez tuvo después muchos problemas con la auditoría superior del estado y el congreso local, que le hizo observaciones por irregularidades administrativas en su gestión.
Enseguida, de 2004 a 2007, Clemente Velázquez Medellín, ex funcionario de Ricardo Monreal Ávila, llegó a la presidencia municipal de Guadalupe, pero tres meses antes de concluir, abandonó el cargo para convertirse en diputado local.

En 2010 con la promesa pública primordial de que él si terminaría su gestión como alcalde, llegó a la presidencia municipal Rafael Flores Mendoza, un protegido de la otrora gobernador Amalia García Medina. No solo no cumplió con su mandato hasta septiembre del presente año 2013.
Flores Mendoza dejó la alcaldía para convertirse en candidato a diputado de mayoría y plurinominal, tras una cuestionada gestión donde dos obras que él quiso presumir como “extraordinarias”, en realidad lo dejaron muy mal parado con los guadalupenses: la remodelación del Jardín Juárez y la repavimentación de la avenida Sauceda.
Además varios legisladores locales como Alfredo Barajas Romo acusaron abiertamente al perredista Rafael Flores de dejar “quebrado” a Guadalupe con una deuda pública superior a los 160 millones de pesos, así como serios problemas administrativos por una nómina “inflada” de más de 1 mil 100 trabajadores en el ayuntamiento.
Con este escenario, la población de Guadalupe decidió dar su voto y el triunfo electoral a Roberto Luévano Ruiz, un diputado local del PRI cuyo principal mérito es que su padre, el ingeniero Roberto Luévano, es compadre de Luis Videgaray, sí, el mismísimo Secretario de Hacienda en el país.

El triunfo general del PRI en Zacatecas, se dio pues –en ayuntamientos y diputaciones-, gracias en gran parte a las malas administraciones locales del PRD, PT y PAN, que no estuvieron a la altura de la ciudadanía como gobiernos. Por supuesto que también tuvieron que ver otros factores nada democráticos.
En el pasado, el PRI si no ganaba, arrebataba las elecciones. Hoy solo tiene que comprar abierta y descaradamente los votos necesarios. Después de todo, esa ilegal práctica también la intentan aunque sin el mismo éxito los otros partidos políticos. El IEEZ al igual que el órgano electoral federal, el IFE, es incapaz, porque no quiere o no puede, controlar y sancionar esta oprobiosa conducta política.
Y bueno, como bien se dice, no todo es dinero. Hay muchos rumores y denuncias –desde el interior del propio PRI-, de que en otros casos, como Jerez, la derrota del PRI se negoció con la oposición. Y si el río suena… algo habrá de cierto.
FOTOS: CORTESÍA




