Cuando una persona próxima a cumplir los 18 años comete un delito y se le priva de su libertad, por disposiciones legales cumple su condena en reclusorios juveniles, no importa si ahí alcanza los 22 ó 29 años de edad, situación que provoca “la contaminación de conductas”, como maltratos, violaciones, abusos físicos y psicológicos, afirmó la criminóloga Selene Estefany Sarabia Aguirre.
La especialista dictó la conferencia “Criminalidad de Adolescentes”, dentro del Primer Congreso Nacional de Ciencias Forenses en la Investigación Criminal, promovido por la Unidad Académica de Psicología de la UAZ.
La especialista del Colegio de Criminología del Estado de México señaló que a través de su experiencia como encargada de impartir cursos de capacitación a policías municipales y estatales ha comprobado que los reclusorios para menores infractores no son funcionales y no cumplen con el objetivo de la readaptación social para el que fueron creados.
Explicó que, de inicio, “se usurpan puestos” y no existe personal capacitado, aparte de que a la gente se le otorgan determinadas funciones porque lleva mucho tiempo trabajando en dicho lugar, no porque tengan la preparación adecuada.
En repetidas ocasiones, la conferenciante mencionó que el profesional de la psicología debe de trabajar en asuntos de psicología y, de igual manera, abogados, criminólogos y sociólogos se deben de limitar al campo de su formación académica.
Comentó que todas aquellas conductas, como hiperactividad, agresión y violencia se deben de atender antes de estigmatizar, con el fin de evitar el posible nacimiento de un criminal.
Algunas acciones que se pueden considerar simples son la diferencia entre una conducta normal o una violenta: “Según estudios científicos la mayoría de los hombres misóginos y de los violadores no fueron amamantados, por eso no crearon vínculos de respeto por la mujer”, señaló.




