El presidente de Cuba, Raúl Castro, lamentó hoy la muerte del preso político cubano Orlando Zapata Tamayo este martes tras una huelga de hambre de 85 días, pero negó que el deceso haya sido producto de tortura o ejecución.
Una nota distribuida por la cancillería cubana, a través del Centro de Prensa Internacional, indicó este miércoles que el mandatario fue consultado por periodistas durante un acto en el Puerto de Mariel, a unos 50 kilómetros de esta capital.
Castro, quien encabezaba en ese lugar un acto con su homólogo brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que en Cuba "no existen torturados, no hubo torturados, no hubo ejecución".
"Eso sucede en la base de (naval de) Guantánamo", que ocupa Estados Unidos desde 1903 en el extremo oriental de la isla.
La nota oficial dijo que el sitio digital Cubadebate.cu tuvo acceso vía telefónica a una fuente que se encontraba en Mariel, un puerto en el que Brasil está invirtiendo recursos para su ampliación y que Lula considera un proyecto "prioritario".
Este miércoles, la bloguera Yoani Sánchez, una crítica del gobierno, distribuyó una grabación en la que Reina Luisa Tamayo, madre del activista muerto en el hospital Ameijeiras tras dos meses de huelga de hambre, acusó al gobierno de Castro de "asesinato premeditado".
La mujer pidió al mundo exigir la libertad de los opositores que, según activistas de derechos humanos, supera la cifra de 200 en la isla.
"He acompañado a mi hijo antes de morir, lo vi muerto ya. Mi hijo perdió la vida, un asesinato premeditado. Mi hijo ha sido torturado en todo el tiempo que ha estado por las prisiones, ha sido objeto de sufrimiento para esta familia", dijo la madre de Zapata Tamayo.
Orlando Zapata Tamayo, un albañil negro de 42 años y considerado "prisionero de conciencia" por Amnistía Internacional, falleció el martes por las secuelas de la huelga de hambre que inició el 3 de diciembre pasado.
El disidente, que de acuerdo con fuentes de la oposición protestaba por las malas condiciones carcelarias, es el primer opositor que muere en prisión en casi 40 años, después del caso del recluso Pedro Luis Boitel en 1972.
El hoy occiso, que se espera sea sepultado en su pueblo natal Banes, provincia de Holguín, fue sentenciado a tres años de cárcel en 2003 en un proceso paralelo al de los 75 disidentes condenados a penas de hasta 28 años de prisión.
Sin embargo, acumuló en forma gradual más años de cautiverio por sus demandas contra el gobierno, entre ellas la exigencia de ser tratado como "prisionero de conciencia", condición que le reconoció Amnistía Internacional en 2004, informaron fuentes opositoras.
La muerte de Zapata Tamayo dio lugar este miércoles a protestas en España, Estados Unidos y en la Unión Europea, así como duras condenas de otros opositores en la nación caribeña.
(Con información de Notimex)



