Una serie de atentados con bomba ha sacudido Irak este fin de semana. La oleada de ataques comenzó el sábado, cuando se registraron varias explosiones en un mercado abarrotado de Basora en el que murieron 43 personas y otras 185 resultaron heridas. Al día siguiente, otras doce personas fallecieron en las ciudades de Ramadi y Faluya, mientras el gobernador de la provincia norteña de Nineveh escapaba de un intento de asesinato en Mosul, según informó Reuters.
A pesar de la turbulenta situación y de los repetidos ataques, Estados Unidos considera que las autoridades iraquíes ya están preparadas para asumir el control del país por sí solas. Así lo aseguró ayer el comandante de las fuerzas armadas estadounidenses en Irak, el general Ray Odierno: «Esto es algo sobre lo que hemos venido trabajando con las fuerzas de seguridad iraquíes durante mucho tiempo. Durante los últimos 20 meses, de forma lenta y deliberada, hemos estado entregándoles más y más responsabilidades», anunció en una entrevista realizada por la cadena de televisión ABC. Unas declaraciones que se producen ante la salida este mes de 20.000 de los 70.000 soldados norteamericanos desplegados en el país. Los Estados Unidos han llegado a desplegar un número de 170.000 soldados en Irak. El presidente Barack Obama ha prometido la retirada total de las tropas para 2011.
Irak se encuentra en el limbo político desde las elecciones del pasado 7 de marzo, a la espera de una coalición entre las facciones chií, suní y kurda. Este vacío en el Gobierno ofrece una oportunidad al fortalecimiento de la insurgencia, que pretende tomar la delantera al Ejecutivo y a las fuerzas de seguridad. El primer ministro iraquí, Nury Al Maliki, visitó ayer al presidente de la región kurda, Massoud Barzani, en Arbil, para encontrar una posible solución.
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En Mosul (norte), considerado uno de los lugares más peligrosos de Irak en los últimos meses, explotó una bomba en una carretera cerca del convoy que transportaba al gobernador de laprovincia de Nineveh, Atheel Al Nujaifi, quién se dirigía a su puesto de trabajo, afirmaron fuentes policiales. Nujaifi y su equipo salieron ilesos del ataque. Sin embargo, tres policías que acudieron al lugar del atentado resultaron heridos al estallar una segunda bomba.
En Faluya, a unos 50 kilómetros al oeste de Bagdad, tres coches bomba —dos de ellos tenían como objetivo patrullas de policía— mataron al menos a cuatro personas e hirieron a más de una docena, declararon policías y médicos. Y en Ramadi, a cien kilómetros al oeste de la capital, explotó un coche bomba en las inmediaciones de un restaurante situado en una de las calles principales de la ciudad, acabando con la vida de ocho personas y causando heridas a otras 50.
En otros tres ataques en Mosul, nueve personas resultaron heridas cuando una granada de mano fue lanzada entre una multitud de civiles y otras cuatro sufrieron lesiones tras explotar una bomba en carretera dirigida contra un contingente militar.En Basora, las familias intentan identificar los cuerpos calcinados de sus seres queridos en la morgue tras la explosión de tres coches bomba que quemaron un mercado el sábado.
(Con información de ABC.es)



