Miguel García Guerrero, coordinador del Grupo Quark presentó su libro “Átomos al desnudo. Una visión de la estructura de la materia…y de quienes la develaron”, en el patio de la Rectoría.
El autor estuvo acompañado por Bertha Michel Sandoval, directora del Museo de Ciencias, por Armando Contreras Solorio, docente de la Unidad Académica de Física, y Sergio de Régules Ruíz-Funes, uno de los mejores divulgadores de México.
En el acto, la directora del Museo de Ciencias de la UAZ señaló que la obra expone una “historia filtrada a través de los ojos de un escritor verdaderamente emocionado de aquello que se gesta alrededor del hecho científico”.
Consideró que “es refrescante un tipo de lectura que, sin pomposas pretensiones, presenta a los científicos con vida más allá del laboratorio y el centro de investigación; como seres de carne y hueso”.
Luego de calificar a García Guerrero como “un divulgador de la ciencia con una enorme experiencia”, Michel Sandoval afirmó que el hecho de mantener entretenidos a cientos de niños y jóvenes en los talleres, juegos y conferencias ha permitido al autor un gran entrenamiento como contador de historias.
Agregó que todo se observa en el libro cuando narra “los ires y venires del trabajo científico que rodea el descubrimiento de la estructura y el comportamiento interno del átomo ve siempre con optimismo y benevolencia”.
Por su parte, Contreras Solorio se mostró muy contento de ver el nacimiento de un nuevo libro, y dijo haberse divertido mucho al leerlo, pero sobre todo aprendió, que es lo más importante.
En su opinión, Miguel García no solo es divulgador de la ciencia, sino que en los capítulos de la publicación propone teorías. “Esto es parte de esa divulgación científica divertida”, dijo.
Por su parte, Sergio de Régules afirmó que Miguel García reúne todas las cualidades de la divulgación científica: uso de metáforas y analogías, seducir, ser interesante, contar historias, dar interés humano. En ese contexto lo felicitó por ser excelente contador de historias.
Finalmente, el autor de la obra se refirió al morbo que suscita en la gente enterarse de la vida de los demás, sobre todo de las personas famosas, morbo que en este caso “se convierte en curiosidad científica. Escarbar en las vidas de los científicos permite conocerlos como personas y comprender su trabajo de una mejor manera”.
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