Más
    Inicio Arte y Cultura La vida en la salitrera, inspiración para Hernán Rivera Letelier

    La vida en la salitrera, inspiración para Hernán Rivera Letelier

    Como parte del Hay Festival de Zacatecas, el escritor chileno Hernán Rivera Letelier compartió con el periodista Juan Cruz, en el Antiguo Templo de San Agustín, sus primeros años de vida en los campamentos de la salitrera y las historias de los mineros que dormían en la pensión de su madre.

    Rivera Letelier recordó ante una numerosa concurrencia su infancia en los campamentos de la Salitrera, donde vivió hasta los 13 años, y dijo guardar la imagen de su familia, que no permitía más lectura que la biblia, porque su padre era predicador, y eran muy reservados en el vestir y en su comportamiento.


    Explicó la inspiración de su última novela El arte de la resurrección, que ganó en este año el Premio Alfaguara. Ya que no tenía radio, periódicos o libros, se envolvió en las historias de los mineros que dormían en la pensión que su madre creó para ayudar en la economía familiar.

    Después de cenar se quedaban a contar historias del lugar o de terror, mismas que Hernán Rivera escuchaba a su corta edad debajo de la gran mesa “muerto de miedo”.

    Juan Cruz le preguntó al chileno cómo fue su relación con su padre después del fallecimiento de su madre, a lo que respondió que la muerte de su progenitora fue muy dura para él, ya que era como un muro que se interponía a la muerte, por eso, cuando las madres ya no están, los hijos se vuelven indefensos.

    En su primer libro narró su infancia y la relación con su padre, cuyo pensamiento era totalmente opuesto al suyo, así como los aprendizajes que le dejó en su vida; de allí parte el personaje de Cristo en su novela ganadora.

    Explicó que también está basada en este predicador del desierto, que iba y venía a las salineras, al que la gente rezaba, quería y esperaba con gusto; se dio cuenta de que era un Cristo humano, que se enfermaba, tenía fracasos, accidentes, costumbres y manías, entre otras cosas.

    Era un individuo adecuado para su personaje, al que le incluyó parte de su padre, como características que le faltaban para su gusto personal del escritor, que surgieron de circunstancias accidentales.

    Dijo que después de 13 años de escribir poesía, comenzó con la escritura de novelas. Fue en la época en que su padre lo dejó trabajar como vendedor de periódicos por la mañana, mientras estudiaba por la tarde; en su nuevo trabajo, únicamente podía ir a verlo los sábados. Entonces Hernán iba a la biblioteca y leía libros de poesía.

    Después de tanto asistir y ganarse la confianza de la encargada, exploraba y esculcaba los anaqueles; un día, en el último, encontró un libro de Leopoldo Marechal y lo leyó, ahí, además de descubrir su belleza, entendió que la poesía se podía escribir en prosa.

    Hernán Rivera Letelier destacó que en su escritura pretende que el lector disfrute cada página, y su trayecto que se hace hasta llegar al final, y que sus publicaciones, sin importar cuántas veces se lean, siempre ofrezcan una nueva sensación.

    El escritor comentó que actualmente escribe tres novelas a la vez, y que eso se le hace interesante, porque nunca le había sucedido, solo lo había hecho con dos, y que cuando se cansa cambia de novela y continua. A él no le falta la inspiración o la imaginación para escribir.

    Por último, Juan Cruz le dijo a Hernán Rivera Letelier: “a lo mejor tú eres el Cristo y las tres novelas sus pupilas”.

     

    FOTOS: CORTESÍA
     

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí