En respuesta a la cada vez más recurrente presencia del crimen organizado en el Hospital General para solicitar atención médica, el procurador Arturo Nahle García y el secretario de Seguridad, Jesús Pinto Ortiz, se reunieron con personal del nosocomio en busca de soluciones.
Los trabajadores exigieron a las autoridades que les ofrezcan la seguridad necesaria para realizar su trabajo sin temor a que los delincuentes lleguen y los amaguen como –aseguraron- ya ha sucedido en varias ocasiones, al igual que en los hospitales comunitarios.
En el auditorio del Hospital General de los Servicios de Salud de Zacatecas (SSZ), Arturo Nahle y Jesús Pinto recomendaron a los médicos, enfermeras y administrativos que si se presentan individuos armados a que los atiendan, lo deben hacer para resguardar su integridad.
Las autoridades se comprometieron a instalar un botón de alarma para que, de manera discreta, avisen a la Policía Ministerial cuando lleguen pacientes criminales y las fuerzas de reacción puedan actuar en lo inmediato.
Pinto Ortiz invitó al más valiente de los trabajadores a que trate de controlar la situación. “Quien mejor controle los nervios debe buscar el diálogo con los malos”, dijo el secretario a los asistentes a la charla convocada por la secretaria del sindicato de los trabajadores de salud, Norma Angélica Castorena.
Ambas partes reconocieron que no hay “recetas de cocina” para actuar ante un escenario “que a todos nos ha tomado de bajada y por sorpresa”, dijo Nahle al admitir que incluso la autoridad no sabe cómo actuar en algunas ocasiones.
"Vivimos en pánico"
Los trabajadores platicaron sus experiencias, como la vivida en mayo pasado cuando llegó al hospital un convoy a exigir que atendieran a un delincuente.
Comentaron que el domingo pasado hubo un inconveniente similar -aunque no dieron detalles-, razón por la que “vivimos en pánico”, dijo una trabajadora social.
Los médicos pidieron que se elabore un decálogo de reglas a seguir y que se ponga mayor cuidado en los guardias de seguridad privada, “quienes en su mayoría no tienen los requisitos mínimos para estar ahí”, dijo un administrativo que aseguró que son los primeros en correr cuando ven a los criminales.
El procurador admitió la falta de profesionalismos de algunos guardias de seguridad y uniformados de todos los niveles. “Sé que en el estado hasta los policías privados son chafas, ven delincuentes y, por supuesto, corren a esconderse”, expresó.
Dijo que gobierno estatal hace todo su esfuerzo en depurar y mejorar a los policías, pero es un proceso largo que costará mucho dinero.
Los trabajadores hicieron llegar al gobernador Miguel Alonso Reyes un pliego petitorio para enfrentar el problema que viven, mientras que los funcionarios en materia de seguridad se comprometieron a dar seguimiento a sus demandas.
FOTOS: LEONARDO MORENO




