Durante la inauguración del Simposio “Comer en tiempos de guerra: de la Independencia a la Revolución Mexicana”, el rector de la UAZ, Francisco Javier Domínguez Garay, se refirió a la paradoja de la pobreza alimentaria y la obesidad, destacando el papel de la Universidad para plantear propuestas en este sentido.
Ante la directora del Consejo Zacatecano de Ciencia y Tecnología (COZCyT), Gema Mercado Sánchez; del secretario de Turismo, Javier Suárez del Real; del coordinador de la actividad, José Francisco Román Gutiérrez; y de la responsable del Programa de Maestría-Doctorado en Historia, Mariana Terán Fuentes, el rector resaltó la importancia de abordar el fenómeno de la alimentación desde un enfoque cultural y social, ya que ha sido atendido más bien como la satisfacción de una necesidad fisiológica.
“Actos tan cotidianos, como el comer para el sustento biológico de la vida son realidades culturales de una sociedad, como lo mostró el antropólogo Marvin Harris, a lo largo de su historia, que va modelando hasta llegar a establecer prácticas sociales que se vuelven parte de su identidad al punto de convertirse en signo distintivo frente a otras culturas, otras épocas”, expuso Domínguez Garay.
Al tiempo de comentar aspectos históricos sucedidos a partir del siglo 19 vinculados de una u otra forma a la alimentación, el rector de la UAZ manifestó que en la actualidad “se impone el peso de la globalización, con su tendencia a uniformar e imponer en las distintas regiones y países patrones culturales y de alimentación que tienen como eje la maximización de la ganancia, sin considerar la prioridad de la preservación ambiental, de la identidad de cada nación, acentuando la desigualdad y, sobre todo, generando esos efectos en la salud de la población”.
Parecería una contradicción, prosiguió, tratar este tema frente a un panorama nacional en el que se advierten una serie de problemas y preocupaciones más urgentes, como las consecuencias de la crisis económica.
Uno de los “rostros más dramáticos” de ésta, continuó, es el incremento de la pobreza, tanto alimentaria como la de patrimonio (relativa a la falta de ingresos suficientes para satisfacer necesidades de salud, educación, alimentación, vivienda, vestido, etc.).
Para constatar ese hecho, Domínguez Garay ofreció las siguientes cifras: En 2008, más de 50 millones de mexicanos, “casi la mitad de la población, era pobre de patrimonio; 19.5 millones (casi uno de cada cinco mexicanos) eran pobres alimentarios”. Estos se han incrementado en más de cinco millones, en los últimos cuatro años.
Pobres alimentarios, frente a niños obesos
El rector de la UAZ expuso que por un lado está el aumento de esto últimos (los pobres alimentarios) y, por otro, la obesidad, enfermedad en la que México ocupa uno de los primeros lugares en el mundo, sobre todo infantil, pues ocupa el primer sitio.
Ciertos productos, como botanas, panes industrializados y exceso de harinas, “han modificado, en unos cuantos años los hábitos alimentarios y culturales en nuestro país”, debido a la comodidad, “pero también por la imposición de patrones culturales en el consumo de alimentos”, expuso.
En ese contexto, añadió que la UAZ tomó la definición de abrir la Licenciatura en Nutrición, “que nos ayudará a estudiar los aspectos relevantes de la alimentación, de sus efectos y la presentación de opciones para dietas nutritivas y accesibles para la población”.
También el área de Ciencias de la Salud “ha hecho énfasis en la necesidad de una alimentación sana, balanceada, nutritiva y accesible, además de la necesidad del ejercicio”, añadió.
Por otra parte, reconoció el trabajo que desde hace 5 años promueve el doctor Francisco Román Gutiérrez en relación a las muestras gastronómicas iniciadas en la Unidad Académica de Historia. Por ello afirmó que “como fenómeno propio de la cultura, el de la alimentación y su tradición, compete a la UAZ el honor de haber iniciado su estudio y rescate”.
En proyecto la Licenciatura en Gastronomía
Tras señalar que en la misma Unidad se puso en marcha la Licenciatura en Turismo, anunció que próximamente podría implementarse el proyecto de la carrera en Gastronomía.
“Buscamos que nuestros programas y centros avancen en la dirección de su consolidación académica y de su pertinencia social”, afirmó Francisco Javier Domínguez Garay.
Para concluir su mensaje, el Rector Francisco Javier Domínguez Garay se mostró convencido de que las reflexiones de este evento servirán tanto “para iluminar un aspecto poco conocido de nuestra historia”, como “para comprender el presente y buscar propuestas para el futuro”.




