Salieron a pasear por la ciudad; habitaban desde hace unas semanas las instalaciones de la Licenciatura en Artes de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y ahora, sin más, decidieron inundar la Plazuela Miguel Auza y el Portal de Rosales.
Fueron brotando poco a poco de las habilidosas manos de alumnos y maestros que incansables doblaban las hojas llenas de notas hasta convertirlas en maravillosas formas que ahora orgullosas se exhibieron en público.
Con esta intervención púbica, alumnos de la Licenciatura en Artes encontraron la mejor vía antiestrés y el motivo de incontables distracciones teóricas. Valía la pena multiplicar en decenas y decenas el esfuerzo del ejercicio hasta convertirlo en el despliegue que se vio se vio en el Centro Histórico.
“Intervenir el espacio público desde nuestra perspectiva significa poner o quitar algo, disponerlo de otra manera, modificar su rostro sin ninguna otra pretensión que cambiar el semblante y las facciones de nuestra localidad”, señaló Sonia Viramontes Cabrera, responsable del Programa de la Licenciatura en Artes.
Desatacó que la versatilidad del papel doblado en la forma de un barco y reproducido por miles da lugar a muchas representaciones: cuadrados, círculos, espirales, caminos, líneas, letras, poemas, cuerpos, gotas, zapatos, botones, trenes, números, etcétera.
Los barquitos de papel pueden limitarse a seguir los senderos de la superficie y empezar a jugar con todas las articulaciones posibles. Muchos trayectos y rutas de navegación se abren en el viaje, tantos como energía se tenga para el recorrido. Es preciso elegir una posición y agotarse en la ondulación de su regla para descubrir su belleza.
La perfección de su figura no es algo que se sepa en abstracto sino que se reconoce cuando se encuentra.
El barquito de papel es una idea que se resuelve de manera fácil y discreta, su ligereza nos deleita y puede moverse por donde quiera y por quién quiera. “Con las manos, con los pies, con la nariz, con las orejas, y hasta con una escoba como me dijo una hormiguita — Oiga, y toda esta basura ¿para qué?”, -concluyó Viramontes Cabrera.
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