En un hecho que demuestra la tenacidad y el compromiso por alcanzar una meta en la vida, María Concepción García Espino, de 73 años, originaria de San Juanito, municipio de Bocoyna, Chihuahua, este 2023 obtuvo el grado de licenciada por la Escuela de Antropología e Historia del Norte de México (EAHNM), del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
“Conchita”, como la llaman con cariño, ha demostrado que el proceso de aprendizaje no tiene edad, luego de cursar la Licenciatura en Antropología durante el periodo 2005-2009.
En 2007, inició un trabajo de investigación en el Centro de Reinserción Social para Adolescentes Infractores (Cersai), de Chihuahua, el cual sería el tema central de su tesis de grado.
A decir de la ahora antropóloga, en este trabajo titulado “El proceso de rehabilitación de menores infractores” entrevistó a más de 100 jóvenes recluidos, entre indígenas y mestizos, quienes no solo presentaban problemas de índole penal, sino psicológico y de adicciones.
García Espino exploró el proceso de rehabilitación que llevan las y los jóvenes de entre 14 y 18 años que son ingresados por delitos como robo, parricidio, violación u homicidio.
Durante su estadía, observó los esfuerzos de las autoridades del sitio para enseñarles un oficio, pero también fue testigo del cambio del sistema penal-tutelar a otro de naturaleza garantista.
“El acceso al Cersai resultó complicado, pero en la EAHNM me ayudaron, ya que me facilitaban oficios, en los cuales se explicaba que se trataba de un trabajo antropológico”, relató.
Dentro del centro no se permitía el uso de cámaras ni grabadora, por lo que tenía que anotar lo que le decían los internos o memorizar lo expresado.
“Aprendí de sus vidas, pero también me di cuenta que al salir recaían en el vicio o en el delito, porque retornaban a su espacio afectado por la violencia y no había seguimiento de su rehabilitación”, expresó María Concepción García.
Aclaró que solo percibió cierto seguimiento en los infractores sujetos a tratamiento en externación; también se dio cuenta de que algunos de los entrevistados ya tenían trato para reclutarse en los cárteles dedicados al narcotráfico, una vez que se encontraran en libertad.

Agregó que se implementó un nuevo modelo de la Organización de las Naciones Unidas para rehabilitar a las y los adolescentes, el cual se trabajó en coordinación con otras áreas, como psicología, trabajo social, departamento médico, área jurídica, los talleres (carpintería, mecánica, herrería, electricidad), además de permitir cursos y pláticas por practicantes de las religiones católica y cristiana.
Hacia 2010 inició el desarrollo formal de su tesis, pero notó que le faltaba profundizar en su investigación; enseguida, en 2011, enfrentó varias vicisitudes, como la falta de apoyo de su asesor.
En 2015 y 2016 ingresó a un curso especializado para la realización de tesis, la cual presentó pero le fue regresada para agregar páginas de análisis. De 2017 a 2022 fue asesorada por los profesores Andrés Oseguera Montiel, Cristina Núñez Gutiérrez y Carmen Grajeda Valdez.
“Me ayudaron mucho mis asesores finales, también contribuyó que no tengo hijos ni esposo; creo que esa situación hubiera afectado los tiempos que destiné al trabajo”, dijo Conchita.
Ahora, le gustaría conocer la cultura de otros pueblos indígenas del sureste del país y, en caso de hacer una maestría, le encantaría que fuera en Historia.
“El análisis del Cersai ahí quedará para que futuros investigadores ahonden sobre la operatividad e historias de vida que encierra el lugar”, precisó.
Conchita puntualizó que no sufrió burlas por su edad ni discriminación durante los 4 años de carrera, por el contrario, hubo apoyo de los profesores y compañeros de clase, así como de sus hermanos.
Explicó que eligió la carrera de Antropología porque, de 1971 a 1999, trabajó como personal administrativo del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas de Chihuahua, donde conoció temas de etnología que le gustaron mucho.
“Soy jubilada de ese instituto, pero antes también estuve en un juzgado de primera instancia, lo cual me ayudó a conocer el sistema penitenciario en México y a decantarme por el tema de tesis que me dio el título de licenciada”, concluyó.




