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    El Albergue del Desierto

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    Bienvenidos. Finalizado el semestre de receso inesperado reanudamos nuestros Testimonios de la Frontera con buenas noticias. 6 meses que parecieron irse de la noche a la mañana. Parece que transcurrió un día desde el testimonio de Jorge Soto, en aquél agosto del 2012. Pero aquí nada queda en el pasado, por eso celebramos nuestro regreso y este importante compromiso con quienes hacen posible estos testimonios.

    Estamos felices de continuar este proyecto y esperamos seguir sirviendo de portavoz a muchos de nuestros migrantes.

    Albergue del Desierto
    Telefoneé a Blanca Villaseñor Roca, directora del Centro de Reintegración Familiar de Menores Migrantes A. C. No estaba disponible en ese momento. De manera afortunada encontré al teléfono a Mónica Oropeza Rodríguez, responsable de la administración del Albergue del Desierto en Mexicali, Baja California.

    Mi idea era entrevistarme con nuevos testimonios. Pensé en reanudar Testimonios de la Frontera acudiendo a quienes estuvieran “varados” en la ciudad. Dar una vuelta por sus calles e ir a los albergues.

    frontera-11Me doy cuenta de que al caminar hacia cualquier rumbo en la ciudad de Mexicali se ha vuelto cotidiano ver migrantes, a pesar de que ejemplifican la más contundente ausencia.

    Se les ve esperando una oportunidad para cruzar. Otros, recién deportados buscan refugio, comida, trabajo. Y como siempre está presente la importancia de escuchar lo que nuestros testimonios quieren decir, decidí buscar a quienes quisieran compartir su experiencia.

    Siempre he creído que es terapéutico contar a alguien lo que uno siente, desahogarse.

    Lo que llamó mi atención del Albergue del Desierto fue la importancia de la atención que brinda. Mi búsqueda dio con un lugar fundamental para muchos migrantes, Sobre todo porque Mónica me adelantó que el lugar se fundó pensando solo en migrantes menores de edad y mujeres.
    Mónica y yo agendamos cita para conocer el acogedor lugar el siguiente día, a las 11 de la mañana, donde me contaría la historia del Albergue del Desierto.

    Yo pensaba en cuestiones generales: me venían a la mente las condiciones en que llegan los migrantes, me preguntaba por las edades promedio o el tiempo de alojo de las personas.

    Mónica leyó mi mente. Mejor lectura no pudo hacer de mis inquietudes antes de que yo las externara.

    Quiero resaltar un dato interesante. Yo quedé sorprendido. Resulta que el Albergue del Desierto fue el primero en todo el país que protege a niños migrantes. El único que, según Mónica, tiene esa estricta intención.

    También fue el primero en Mexicali. Cuenta con 23 años auxiliando a migrantes deportados.

    frontera-33En la charla Mónica comentó que la ciudad de Mexicali solía ser lugar de deportación imprevista. Por eso el Albergue del Desierto fue creado un 21 de abril como parte del Programa de Atención Integral de Mexicali, el Centro de Apoyo del Trabajador Migrante.

    Una de las condiciones más lacerantes de los migrantes es que dicha deportación se diera desordenadamente. Niños, niñas y mujeres estaban siendo repatriados a toda hora sin que pudieran acceder al mínimo apoyo.

    Ley Simpson-Rodino.
    Ofelia Woo Morales* explica que las reformas de ley de inmigración en Estados Unidos -Immigration Reform and Control Act (IRCA)- de 1986, mejor conocida como Simpson-Rodino, fueron consideradas una opción política para controlar y detener el flujo migratorio ilegal de México”.

    Las partes centrales de la propuesta eran:

    • Establecer un sistema nacional de identificación ciudadana.
    • Imponer sanciones a patrones que emplearan trabajadores extranjeros sin registro legal o indocumentados.
    • Otorgar residencia temporal, con opción a hacerse permanente, a trabajadores indocumentados con determinado tiempo de vivir en Estados Unidos
    • Regular el programa de trabajadores huéspedes.
    • Reforzar la Patrulla Fronteriza.

    frontera-22Dicha ley generó que los migrantes convocaran a sus familias al cruce. Colateralmente el flujo migratorio no decreció sino que aumentó, provocando resultados contraproducentes a las pretenciones iniciales de la ley migratoria.

    En ese proceso migratorio aumentaron también las deportaciones. Como resultado de las pesquisas de migrantes en Estados Unidos, familias producto de la Simpson-Rodino fueron separadas.

    Desde luego, la medida provocó la diversificación de edad de los deportados, y con ello el regreso de jóvenes que no lograron reunirse con sus familiares.

    Esa ley no es más que un matiz del corolario tan complicado a que los migrantes se arriesgan.

    Por fortuna, así nació el Albergue del Desierto y robusteció sus alcances como lugar de alojo.

    Su directora Mónica Oropeza me explicó que los y las jóvenes a quienes dan albergue tienen entre 13 y 17 años de edad, sin límite en el caso de las mujeres.

    Al conocer el Albergue del Desierto pensé en la buena noticia que significaría darlo a conocer.

    Ese día solo había una migrante deportada. El Albergue del Desierto estaba en remodelación. Pero el lugar resultó acogedor. Conocí los dormitorios, las oficinas administrativas, una biblioteca y un auditorio de usos múltiples. Todo limpio y tranquilo.

    Estaba silencioso pero pensé en las voces que en el albergue se hicieron conciencia por las noches. Me inquietó pensar en tantas memoria hechas recuerdo. He visto cómo el migrante se guarda el impacto del viaje. Imaginar que han llegado al lugar esperando regresar a un lugar propio. Tiño al Albergue del Desierto de cierta vida pero también de un descanso.

    Mónica me sacó de mi letargo. Concluyó que el Albergue del Desierto, aunque sea complicado, representa un espacio para que esas inquietudes que acuden a las noches de pánico encuentren refugio y alivio y comida.

    Durante mi primera visita pude platicar con Evangelina Rodríguez Castro, deportada el 22 de diciembre pasado de Orange County California. Ella será nuestro siguiente testimonio. Por ahora recibe ayuda del Albergue del Desierto.

    Es payasita y conoce muy bien de globoflexia. Cuando dejé el albergue no recordé las conciencias nocturnas. Escuché la risa de Evangelina, que me regaló una rosa, un pequeño french poodle y un adorno como centro de mesa hecha por ella misma con globos de colores.

    “Soy payasita”, me dijo antes de contarme su testimonio.
     

    *Blanca Villaseñor Roca, José Ascención Moreno Mena, (2006), Las mujeres en la migración, testimonios, realidades y denuncias, Albergue del Desierto, Centro de Reintegración Familiar de Menores Migrantes, A. C., Mexicali.

     

     FOTOS: JONATHAN GONZÁLEZ

    *Jonathan Conetl González es egresado de la Licenciatura en Letras por la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Aunque es zacatecano actualmente vive en Mexicali donde realiza una investigación sobre el fenómeno migratorio. Terminó su primer libro de cuentos ‘Palabras en primera persona’ y el cuadernillo de poemas ‘Distancias interiores’.

     

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