Comenzó la Cuaresma para la Iglesia católica con la imposición de ceniza en los diferentes templos, que marca el inicio de la conmemoración de los 40 días que Jesús estuvo en el desierto, antes de su Crucifixión.
En su mensaje a los fieles, el Papa Francisco hace un llamado a no dejar transcurrir en vano este tiempo favorable, a pedir ayuda a Dios para emprender un camino de verdadera conversión, así como a abandonar el egoísmo.
“Hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales. Así, acogiendo en lo concreto de nuestra vida la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, atraeremos su fuerza transformadora también sobre la creación”, dice en el texto difundido por la Diócesis de Zacatecas.

A su vez, el obispo de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, hizo un llamado a hacer “un viaje al interior” y un examen de conciencia para ver cómo está la salud espiritual, recuperar el valor y el sentido de la vida, y a partir de ahí ir reconociendo y sanando las heridas, así como las situaciones negativas que impiden crecer bien.
A nivel de Iglesia universal, en esta ocasión el tema de Cuaresma es la ecología, pues el Papa Francisco invita a ir al fondo del comportamiento que se tiene en relación con la creación, que el ser humano comparte con todo el medio ambiente, comentó el obispo en su mensaje dominical a los medios.
“Obviamente el tema de la presencia de la violencia está presente; si se trata de mejorar personalmente y mejorar nuestro comportamiento obvio tenemos que ir a construir la paz, yo creo que no hay Cuaresma que no implique la paz interior y al mismo tiempo la búsqueda de la paz en nuestro entorno”, dijo.

“No nos acostumbremos al mal, no nos acostumbremos al pecado, no nos acostumbremos a la violencia; mejor aprovechemos esta gran oportunidad para hacer no solamente un balance sino también poner sobre la mesa todos los medios que tenemos en la actualidad para crecer”, agregó.
Desde los primeros siglos de la Iglesia se encuentra el origen de la Cuaresma, y se trata de un tiempo importante de preparación para celebrar los misterios de la pasión, muerte y resurrección del Señor, lo cual se realiza a través de la oración, el ayuno y la limosna, explicó el sacerdote Roberto Aguayo.
Dijo que la oración descubre los secretos que hay en el corazón y relaciona al hombre con Dios; el ayuno priva de los alimentos, pero también de muchas cosas que llevan a caer en la tentación, y la limosna no es solo compartir los bienes o dinero, sino también el tiempo.




