Los Zetas en Zacatecas operaron entre 2010 y 2011 en medio de una violencia irracional, ante unas instituciones y estado incapaces para enfrentarlos y ciudadanos indefensos, declaró Guillermo Valdés Castellanos, ex director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).
Ante una delincuencia protegida por la corrupción del estado y sus instituciones, se debe impulsar un proceso que los lleve a una regeneración ya iniciada, afirmó durante la presentación de su libro ‘Historia del Narcotráfico en México‘.
Esa regeneración va desde la depuración policiaca, cambiar el sistema de justicia penal, capacitar y reforzar los ministerios públicos, así como fortalecer, limpiar y depurar el modelo carcelario, conocido como la ‘universidad del crimen’.
Valdés, quien tuvo acceso a información privilegiada del país, informó que Zacatecas comenzó a sufrir la dominación del modelo del narcotráfico a partir de su autofinanciamiento basado en la extorsión y el secuestro.
Ha cambiado la forma de operar a través de los años; el autor señaló que el principal modelo del narcotráfico en México que prevaleció de 1920 al 2000 fue enfocado a la producción y exportación de drogas.
El narcomenudeo incrementó en menor medida entre 2002 y 2008 en el país, cuando Los Zetas se lanzaron a conquistar Michoacán, afirmó el exdirector del Cisen.
Al darse cuenta que como asalariados con la venta de drogas estaban haciendo supermillonarios a sus jefes, entre ellos Oziel Cárdenas, pidieron ser socios minoritarios en la exportación de marihuana.
Con la consigna de que debían autofinanciarse, Los Zetas empezaron a dedicarse a la extorsión y al secuestro, negocio que controlaban a la par del narcomenudeo de la marihuana y metanfetaminas, como ocurrió durante años en Zacatecas.
Lograron su expansión y crecimiento a través de redes de apoyo sociales entre empresarios que no eran narcotraficantes pero que para sobrevivir se adaptaban a la nueva autoridad real, que era el crimen organizado, agregó Valdés, y a partir de ahí la vida política y social se degrada.
«El avance del crimen se pasa de un negocio del narcotráfico a la extracción de las rentas sociales -favores económicos-, la captura y transformación del estado, y a la apropiación de negocios legales«, agregó, donde empiezan a tener presencia.
Esto forma parte de las 3 tragedias que vive México y que vivió Zacatecas durante el poderío de Los Zetas, una violencia irracional, instituciones y estado incapaces de actuar frente a ellos y los ciudadanos absolutamente indefensos ante la situación que prevalece, dijo el exfuncionario.
90% de los homicidios, relacionados con el crimen
9 de cada 10 ejecuciones son entre las bandas antagónicas de la delincuencia organizada, de las cuales 85 por ciento están marcadas por ‘levantones o tortura’, afirmó el autor del libro ‘Historia del Narcotráfico en México’.
Los principales patrones de ejecución son: encajuelados, quemados u ahorcados, y luego hacen aparecer el cadáver públicamente.
Hasta 2006, un buen número de los 50 mil muertos contabilizados por el fenómeno del narcotráfico eran autoridades o policías asesinados por las organizaciones criminales, de los cuales 70 por ciento eran funcionarios municipales.
Lo anterior pone en evidencia que los delincuentes buscan controlar el espacio municipal para operar, pero cuando los funcionarios no colaboran, los quitan de su camino, afirmó el exdirector del Cisen.
Por esta razón será el estado quien debe blindar a los ayuntamientos para que no se infiltre la delincuencia y no se sigan corrompiendo las instituciones públicas.



