La venta de frutas y verduras es un trabajo en el que el día se pasa volando, pero entre todas las actividades que se llevan a cabo para mantener a flote el negocio, existen algunas que, cuando se hacen de manera disciplinada, pueden contribuir a que vendas más.
Si en tu local las ventas andan un poco flojas y estás dispuesto a comprometerte a hacer algunos cambios graduales, entonces no te pierdas ninguna de las ideas que te explicaremos a continuación para que las pongas en práctica ya mismo.
1. Ponte en los zapatos de los clientes
Antes de comenzar la jornada, imagina que eres tú quien va a comprar y ve tu local; después, recorre unos minutos la parte de adentro: si ves algo que no se encuentra en su lugar, acomódalo; si el piso está sucio, aprovecha para limpiarlo porque todo eso ayuda a que el establecimiento se vea mejor.
También vale la pena que te fijes en el estado del mobiliario que utilizas, y que, si te es posible, adquieras una estructura como las que JM Villegas vende, fabricante y proveedor en México experto en muebles comerciales: su modelo “Pantera”, resistente al uso diario gracias a su acabado epóxico y su diseño atractivo, dejan en claro por qué estantes como este sirven bien para exhibir frutas y verduras.
2. Dale prioridad a lo que debe salir
Separa la mercancía fresca del día anterior con la del día en marcha o, cada mañana, ve qué es lo que lleva ya un tiempo en la recaudería, límpialo y ponlo en un espacio en el que queden visibles agregando letreros que digan, por ejemplo, “Hoy bajó de precio”; de esa manera, los clientes se animarán a comprarlo.
3. Crea una presentación que invite a la compra
Te compartimos los siguientes tips:
- Usa charolas limpias y oscuras, porque aunque no lo creas, estos colores resaltan más.
- De preferencia, mantenlas inclinadas para que todo se vea desde lejos.
- Intercala productos de alto movimiento con otros menos buscados para darles visibilidad.
- Aprende cómo acomodar tus frutas y verduras.
Prueba agrupando por tonalidad o forma; es decir, coloca los jitomates junto a chiles verdes o plátanos cerca de las naranjas y genere un efecto visual que atrape las miradas; e incluso, acciones tan simples como rociar apenas las verduras de hoja con agua limpia, si el clima es seco, son efectivas. ¿Tienes vitrinas con control de humedad? Pon lo que rápido se deshidrata/pierde firmeza.
4. Organiza tu área de cobro
A algunos de tus clientes les va a dar igual ver y monedas regadas por todos lados mientras les cobras, pero a otros no. Procura que se vayan con una buena impresión quitando cosas que estorban, solo asegúrate de tener a la mano la báscula (limpia y calibrada), servilletas y una bandeja para el cambio.
Lo ideal es que dispongas de muebles como repisas para bolsas, cajones para cambio, portavasos si vendes jugos, y hasta una charola en la que puedas acomodar las frutas ya cobradas para que, por un lado, hagas que la experiencia de la gente sea más cómoda, y por el otro, que tu trabajo también sea más llevadero.
5. No te olvides de la limpieza
Aunque ya lo dijimos al inicio del artículo, queremos hacer énfasis en lo importante que es mantener el local higiénico; desde las tablas de corte y los cuchillos, hasta las charolas y los huacales, todo debe lavarse con agua y jabón para eliminar los restos de fruta, tierra, etc., de lo contrario, serán una fuente de malos olores, incluso de bichos.
El espacio que dedicas a preparar el producto, de preferencia, tiene que mantenerse lo más seco posible, lejos de algún bote abierto con residuos. También procura utilizar trapos para cada tarea, en lugar de que el destinado para limpiar la mercancía sea el mismo que usas para el mobiliario.
Dedicarle mínimo 10 minutos a esta labor al momento del cierre, te podrá ahorrar tiempo al día siguiente, y los clientes, al notar el empeño que le has puesto a que el negocio se vea impecable, seguirán yendo contigo y sentirán confianza de lo que te compra.
6. Muestra todo cuando esté en su “mejor momento”
Pese a que las piezas maltratadas todavía siguen siendo comestibles, lo mejor es que las retires y las utilices para hacer jugo, o bien, ofrécelas a un precio menor. ¿La razón? Al verlas, las personas, podrían pensar que vendes mercancía de calidad inferior y tomar la decisión de ir a otro lugar.
Para prevenir que suceda esto, igualmente conviene que no amontones frutas de distinta maduración en la misma área; por ejemplo, si mezclas plátanos muy verdes con otros ya maduros, los menos frescos van a acelerar el deterioro de los demás.
De hecho, hasta añadir separaciones sencillas como “para hoy” y “para unos días” es una buena estrategia para darle claridad a los compradores y mejorar su experiencia dentro del local.
7. Selecciona un mobiliario que trabaja para ti
Escoge exhibidores modulares o verticales con ruedas y con un frente en la medida que se adapte a tu establecimiento, adquiérelos con portarrollos, porta báscula, parrilla inferior; ya sea de acabado epóxico, como el modelo que mencionamos al inicio, o tipo madera, opción que se ve bien y, a diferencia del material real, no se pudre ni guarda humedad.
Los contenedores son otro elemento importante: no importa que los elijas de plástico o tipo madera, solo asegúrate de que faciliten la ventilación de las frutas y verduras, ya que esto les permitirá conservarse por más tiempo.
De todas las alternativas disponibles en el mercado, te recomendamos que siempre priorices los diseños hechos justamente para tu tipo de negocio, que sean de calidad, resistentes y también que exhiban de forma eficiente lo que vendes.
Lo que sigue depende de ti
¿Qué te ha parecido esta serie de acciones? ¿Crees que podrías sumarlas a tu día a día? No hace falta que las comiences a realizar de golpe, basta con que empieces de a poco, pero con constancia para que se hagan parte de tu rutina y te des cuenta del impacto que tienen en tu recaudería y en las ventas.




