Los panteones Herrera y Purísima de la capital esperaban la visita de 5 mil asistentes por la celebración del Día de Todos los Santos el 1 de noviembre y el Día de Muertos este miércoles 2.
María Guadalupe Márquez Velasco, administradora de los cementerios, informó que para limpiarlos y mantenerlos en buenas condiciones tiene a una plantilla de ocho trabajadores y un presupuesto anual de 150 mil pesos.
“Tenemos tres personas incapacitadas; no ha venido nadie a suplirlas”, explicó.
La capacidad de los panteones es:
- Herrera: 80 mil tumbas
- Purísima: 13 mil tumbas
Los registros más antiguos datan de 1875 y para Márquez Velasco son difuntos a los que nadie recuerda.
“Mucha gente pasa y les deja una flor, no creo que ya las visiten”, comentó.
En el exterior de los panteones hay “hormiguitas” del servicio municipal de limpia.
Protección Civil apoyó a los administradores con el control de cinco panales de abejas que se hallaron en las tumbas.
En los panteones también hay sequíaUn problema que causó el descontento de los visitantes este Día de Todos los Santos fue la falta de agua.
La administración de Herrera y Purísima tiene programado recibir pipas de agua, dos por día, con capacidad de 10 mil litros cada una.
Son 40 mil litros en total para el 1 y 2 noviembre de pipas de agua, cantidad insuficiente, pues es mucha la demanda. Este martes los deudos se enojaron e incluso amenazaron con reportar la situación a los medios de comunicación.
Una medida de las autoridades de salud fue depositar pastillas para eliminar las larvas del dengue en las pilas de agua de los cementerios.
Entre muertos ya no hay clases sociales
Sobre los comentarios de que un panteón es de los ricos (Purísima) y otro de los pobres (Herrera), María Guadalupe Márquez afirmó que eso era en otros tiempos.
Explicó que en un momento de la historia de los cementerios, en Purísima la gente tenía que pagar en el momento por enterrar a sus difuntos, mientras que en el Herrera había terrenos al corte en los que el compromiso de pago era a cinco años.
La administradora comentó que en Herrera hubo casos de muertos que fueron sacados de su tumba porque no se pagó el terreno, o en los que la fosa se volvió a vender y se enterró a más gente sin retirar los restos que estaban ahí.
La capacidad de los panteones ya se agotó. “Ya no hay capacidad para tener áreas a la venta”, dijo Márquez Velásquez. Los servicios que se brindan son de sobre-fosas, en terrenos de particulares, o capillas.
Cuando alguien intenta comprar un terreno nuevo es enviado al Jardín del Recuerdo, otro panteón municipal.
FOTOS: OSVALDO MARTÍNEZ




