Cientos de devotos visitan durante todo este día el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, donde entonan las tradicionales Mañanitas y el Himno Guadalupano.
Caminando o de rodillas, los peregrinos llegan hasta el altar del templo ubicado en el municipio de Guadalupe, Zacatecas, donde los espera la “Niña del Tepeyac”, a quien se encomiendan como a una madre querida.
Con el corazón lleno de gozo hacen oración, encienden veladoras y dejan hermosos arreglos de flores para la reina del pueblo mexicano.
“Madre, despierta; mira que ya amaneció, ya los pajarillos cantan la luna ya se metió”, cantan, luego aplauden y se conmueven ante la imagen de la Virgen Morena, en quien confían, aman e invocan.
Afuera, en el atrio adquieren la medallita, la oración o el disco con cantos en honor a la guadalupana y en el Jardín Juárez disfrutan de los tradicionales antojitos que no pueden faltar en las fiestas patronales de Guadalupe.
Invita obispo a vivir como hijos de María
Monseñor Sigifredo Noriega Barceló, obispo de la Diócesis de Zacatecas, celebró a mediodía la misa en honor a la Santísima Virgen de Guadalupe, la primera para él en el Santuario Franciscano.
En su homilía, mencionó que los fieles no acuden como visitantes a la hermosa casa de la Virgen de Guadalupe, porque María, la Madre de Jesús “es también nuestra madre”.
El obispo dijo que se puede llegar ante la virgen a agradecer o a pedir, “cada uno sabe en este día lo que trae o lo que se lleva”.
Como representante de la Iglesia Católica pidió 2 cosas: madurar en la fe y vivir siendo justos y en paz, es decir, amar porque del amor viene el respeto, la aceptación y la ayuda.
En su mensaje hacia la población guadalupense, Noriega Barceló instó a los miles de fieles a que en este Día de la Virgen de Guadalupe cada individuo se reconozca como hijo de Dios y como hermanos, y el poner en práctica conductas que permitan el desarrollo de cada familia a y la comunidad.
Al término de la celebración eucarística, Noriega Barceló compartió los alimentos con miembros de la Orden Franciscana del Convento de Guadalupe y el alcalde Rafael Flores Mendoza.
Altares y festejo en los barriosEl festejo comenzó desde las 11 de la noche de este 11 de diciembre. La velación incluyó serenata y danza pero también tamales, atole y ponche con “piquete”, para confortarse del frio según dijeron los devotos.
En el Barrio de la Pinta, de la ciudad de Zacatecas, las familias se congregaron frente a la imagen de la Guadalupana y le llevaron mariachi, tradición que siguen desde hace cerca de 20 años.
La devoción por la Virgen Morena reúne a grandes y chicos, como a los jóvenes de las calles Guerreros y 2ª de Guerreros, que aprovecharon el 481 aniversario de las apariciones de la Virgen a Juan Dieguito, para convivir.
Por el lado del municipio de Guadalupe también hubo muchas manifestaciones de fe, como en el Barrio de los Tejones, cerca del fraccionamiento Gavilanes, donde la gente se reunió al pie de una enorme imagen de la virgencita para encomendarse a ella y agradecerle su protección.
En el Barrio Feo se juntaron niños, señoras, señores para llevar a cabo la tradicional peregrinación. Luego colocaron la imagen en un tapanco para rezarle toda la noche.
Por el lado de la colonia Buena Vista había danza, ponche, atole y música de banda. La celebración comenzó hace 35 años gracias al fervor de un ama de casa. En ese primer año fue algo familiar y solamente se ofrecieron galletas de animalitos.
Lo curioso en este lugar es que quien se duerma corre el riesgo de que le hagan alguna travesura, como despertar con la cara pintada.
Expresan su devoción con comida
Hace más de 50 años que la familia Macías Herrera del barrio de Santa Rita, muy cerca del Santuario de la Virgen de Guadalupe, se junta para rezar el rosario y compartir la popular reliquia.
La deliciosa ofrenda que incluye asado y una guarnición de arroz o diferentes pastas, se prepara en grandes recipientes para ser repartida con toda la voluntad entre invitados y vecinos que acuden a su hogar.
Otro caso es el del señor Miguel Reyes Tamayo, quien por segundo año consecutivo colocó un altar en el crucero de la Vialidad Arroyo de la Plata, para pedir a la Virgen de Guadalupe amparo contra accidentes en el sitio.
El señor Reyes, así como su hijo Juan Carlos y otros familiares organizan una misa a las 11 de la noche del 11 de diciembre, donde al término regalan tamales y café a los asistentes. Este año tuvieron la grata sorpresa de que sus vecinos de forma espontánea ofrecieron pan.
FOTOS: OSVALDO MARTÍNEZ



