Vientos fuertes acompañados de polvo que impedía la adecuada visibilidad, debido a la erosión del suelo, cubrieron la ciudad al caer la noche de este miércoles.
Toneladas de polvo fueron llevadas a varios kilómetros de distancia por el viento. La tierra colorada se distinguía claramente como una capa inferior en el horizonte.
La corriente de aire comenzó a arrastrar hacia la capital zacatecana la tierra de colonias como Villas de Guadalupe y zonas cercanas, donde no se cuenta con vegetación y hay superficies áridas, en las cuales frecuentemente se forman remolinos.
Se recomienda que los automovilistas extremen precauciones cuando ocurre una tolvanera; deben encender sus luces y mantener más espacio entre vehículos para evitar choques.


FOTOS: LEONARDO MORENO Y JULIA AMADOR



