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    Zacatecas, tercer lugar nacional en trabajo infantil

    Zacatecas ocupa el tercer lugar a nivel nacional con mayor número de menores de edad que trabajan, con una cantidad 60 mil 253 niños, de los cuales 20 mil no asisten a la escuela por estar en actividades laborales.

    Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el estado el 16.28% del total de infantes trabaja, porcentaje que contrasta con estados como Chihuahua o Baja California Norte, que tienen 3.5% y 5.6% respectivamente.


    Del total de niños trabajadores, en promedio 51 de cada 100 niños labora en el campo, el 20.6% labora más de 35 horas a la semana, mientras que el 58.6% no percibe ingresos económicos por las actividades que realiza, según información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del 2009.

    En el marco de la celebración del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, vale la pena mencionar que de acuerdo con cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 16.3% de menores en edades de 5 a 17 años trabajaba al recabarse los datos más recientes.

    El 32.6% de dichos niños y niñas trabajadores no asistían a la escuela, aun cuando 39.9% de ellos solo ha concluido la primaria o cuenta con algunos años de instrucción secundaria.
     
    Los niños campesinos
    El trabajo infantil se encuentra arraigado en el estado, tal y como lo describe la catedrática de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Irene Román Rodríguez, en el libro “Desafíos de la sociedad rural al despuntar el siglo XXI”.
     
    En un estudio elaborado hace tres años informó que Calera es uno de los municipios con mayor presencia de niños que desempeñan actividades en el campo.
     
    Su estudio ofrece un amplio panorama sobre las agotadoras faenas en los campos de las comunidades de Ramón López Velarde (Toribio), Río Frío y Francisco I. Madero en ese municipio.
     
    De acuerdo con su conclusión, los menores de edad son contratados por ser una mano de obra “barata y sumisa”, y continuamente están expuestos a riesgos de salud y accidentes.
     
    Otra situación que queda al descubierto es que el trabajo agrario infantil en la zona de Calera ha desencadenado ausentismo y deserción escolar que a largo plazo provocará condiciones salariales de menores ingresos, desempleo y emigración.
     
    Estos niños comienzan a trabajar a la edad promedio de 7.5 años, y las principales actividades que desempeñan son desyerbar, acarrear, cuidar herramientas y llevar ramas de poda del durazno.
     
    También se desempeñan en las plantaciones y corte de cebolla, chile o ajo, desyerbes, cuidado de almácigos, así como pica de chile y cebolla, recibiendo una remuneración económica de 20 hasta 56 pesos diarios cuando se trata de trabajarle a un familiar, y de 118 pesos al laborar para otras personas.
     
    Los peligros en los campos zacatecanos
    En el estudio de la investigadora el 90.5% de los niños utiliza o ha estado en contacto con algún insecticida o fertilizante sin haberse intoxicado, pero algunos de ellos manifiestan que han tenido malestares como dolor de cabeza.

    Además, 34% de ellos carga cosas muy pesadas para su edad como costales de cebolla, pacas de chile, papas, rejas de ajos o incluso la mochila de fumigación.
     
    De acuerdo con la catedrática de la UAZ, en la comunidad de Francisco I. Madero se dio el caso de un niño de 14 años quien, según su mamá, “se andaba envenenando con insecticida de papas”.
     
    Al parecer, el médico le cobró 400 pesos por la atención médica y el patrón solo le ayudó con 150 pesos. Éste es sólo un caso de los que se pueden presentar al trabajar en el campo donde la constante es la utilización de fertilizantes, plaguicidas e insecticidas.
     
    La OIT establece que el trabajo pude ser peligroso en los niños; tal es el caso de la agricultura, pues puede tener consecuencias inmediatas y a largo plazo sobre los infantes como lesiones, discapacidad e incluso la muerte.
     
    Otro factor que puede ser perjudicial para los niños es la exposición a sustancias químicas o al estrés físico, ya que no se desarrollarán adecuada o saludablemente

     
    La educación, relegada por la pobreza
    En promedio cinco de seis infantes que laboran acuden a la escuela, y van al trabajo en vacaciones y fines de semana o incluso faltan unos días a clases, mientras que otros niños únicamente cursan hasta el sexto grado de primaria.
     
    Según la experta, la incorporación de los menores al trabajo asalariado agrícola se encuentra ligado a la pobreza de las familias en el medio rural, pues resulta de la necesidad de ganar suficiente dinero para cubrir las necesidades más apremiantes del hogar.
     
    En las filas del crimen organizado
    Aunque hay ausencia de datos oficiales, una realidad que se vive desde hace unos años es el uso de menores de edad por la delincuencia organizada para actividades ilícitas.

    Debido a la falta de oportunidades y condiciones de pobreza son presa fácil para ser empleados en el transporte de droga o vehículos robados y el narcomenudeo, hasta en delitos como el secuestro o incluso el asesinato.

    Una de las ventajas de usar a menores de edad es que las penas son menores o se les deja libres; por conductas antisociales graves se les dan cuando mucho de tres a cinco años de internamiento para su readaptación.

    En Zacatecas, en recientes operativos del Ejército se ha detenido a menores de edad en actividades vinculadas al crimen organizado.

     

    FOTOS: LEONARDO MORENO

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