El hidrocálido Efrén Rosales “Manolete”, el zacatecano Luis Ignacio Escobedo y el colombiano Camilo Pinilla, no pudieron alcanzar la gloria que salieron a buscar al ruedo a pesar de que los 3 novilleros se entregaron e intentaron en todo momento, pues los toros de nueva cuenta resultaron de regular a malos.
El primero en entrar en acción fue Rosales, quien recibió al toro de nombre Textilero, de 404 kilogramos, por mucho el mejor de todos, con dos faroles de rodillas, a partir de ahí se entregó buscando siempre al animal y brindando al respetable buenos lances y mejores pases con la muleta.
A la hora de entrar a matar no corrió con mucha suerte ya que su estocada fue un tanto caída y tendida, motivo suficiente para que el toro no rindiera pronto, forzándolo al descabelle para finalmente matar en su segundo intento. Con esto perdió la oreja que ya tenía ganada.
En su segundo de la tarde volvió a recibir al toro con farol de rodillas, un animal con menos nobleza que su primero, sin embargo lo buscó en todo momento y cuando éste se decidía a entrar, Rosales no lo dejaba ir sin antes darle una buena tanda de derechazos y/o naturales.
De nueva cuenta su estocada fue parecida a la de su primer toro: recibió 2 avisos y mató hasta el séptimo intento de descabelle, echando por la borda la buena faena que había realizado.
En cuanto a Escobedo, en su primero de la tarde no corrió con suerte, realizó uno que otro lance, sin embargo se mostró con cierto temor que fue superado al enfrentar a su segundo toro de nombre Veraniego, al que le hizo buena faena pero sin superar lo realizado por Rosales.
Por su parte Pinilla enfrentó a los 2 peores toros de la tarde, el primero muy mañoso por lo que el novillero se arriesgó demasiado sin tener éxito y, por si fuera poco, con la espada tampoco pudo lograr buena estocada.
En su segundo logró mejorar su actuación con base en mucho riesgo y, cuando mejor estaba, acortó la distancia al toro y éste lo golpeó en el pecho, el rostro y la pierna derecha, pero eso no fue suficiente para vencerse, se levantó y continuó dándole buenos pases al animal, pero a la hora de entrar a matar falló con la espada.
A pesar de que ninguno de los 3 logró cortar oreja, los aficionados reconocieron la buena labor de Rosales “El Manolete”, a quien ovacionaron y despidieron entre aplausos.
La novillada fue en homenaje al párroco de la capilla de la Plaza, Gerardo Mazzoco, por sus 17 años de ininterrumpida labor pastoral.
FOTOS: JESÚS ARMENDÁRIZ



