Si en Zacatecas la ciudad le parece insegura por las recientes balaceras que se han suscitado; en el campo, en las zonas más alejadas del bullicio urbano que se pueda imaginar, la situación no pinta mejor.
Entre los habitantes de comunidades perdidas en la serranía es común escuchar pláticas de casas donde habitan narcotraficantes, fosas donde entierran cuerpos, los caminos que transitan en camionetas de lujo y rondines de militares.
Hace algunos meses, personal de la Comisión Nacional Forestal detectó un incendio en Tlaltenango, luego de trazar una ruta para llegar al lugar y apagar el fuego comenzaron la travesía, sin saber que al pasar por un predio –donde cultivaban yerba mala- los recibirían a balazos; tuvieron que ir por militares para poder pasar.
Los cazadores furtivos, amantes de recorrer las sierras de Zacatecas para hallar animales silvestres, ya tampoco se paran para practicar esta actividad, debido al temor que tienen de toparse con tipos malos.
Incluso los cazadores legalmente acreditados, que practican la cacería en Unidades de Manejo Ambiental –donde se protegen a las especies-, acuden ya poco con sus rifles a realizar este deporte.
Y es que por los caminos de terracería de Zacatecas se puede ir a otro estado sin pasar por la carretera, quien los conoce bien puede hacerse ojo de hormiga en ellos, sobre todo en sierras como las de Valparaíso, Sierra Fría –Genaro Codina- y en la región de Sombrerete, por lo que es un lugar adecuado para las operaciones del narcotráfico.
Así que si escucha una balacera cerca de su casa, o teme a camionetas que considera sospechosas, no crea que quien habita en el monte está lejos de estas situaciones, incluso le pueden parecer más comunes.



