Pocos imaginarían que en una de las minas más importantes de México se encontraría un refugio para el venado cola blanca y que es el más importante en el país para esta especie, la cual ha visto disminuida su población en el país por la caza furtiva, principalmente.
Cuando se habla de minería, pocas veces se piensa en conservación ambiental. Sin embargo, en Newmont Peñasquito, ubicada en Mazapil, Zacatecas, ocurre algo extraordinario: una Unidad de Manejo Ambiental (UMA) ha permitido la recuperación del venado cola blanca.
En el corazón de la mina, entre la maquinaria y el ajetreo de esta industria, en un espacio de 86 hectáreas se ha escrito una historia de conservación. Lo que comenzó con 3 ejemplares hace 15 años, hoy se ha convertido en un santuario para más de 450.
Peñasquito no solo protege a esta especie icónica en la región y el país, sino que también ha documentado la presencia de coyotes, gatos monteses e incluso osos, aunque estos últimos se ven poco y se mantienen en las zonas altas montañosas.
En sus registros se han encontrado algunas especies que no se tenía la certeza que habitaran en la zona -como algunas aves-, cuya población ha crecido en las áreas resguardadas por la minera.
El caso más emblemático es el del venado cola blanca, que debido a la caza y a que se ha visto afectado por la pérdida de su hábitat, en muchos lugares del país su población ha disminuido drásticamente, contrario a lo que ocurre en Mazapil.
Se trata de una de las especies más extendidas en el continente americano, abarcando desde Canadá hasta el norte de Sudamérica, y aunque no está catalogada como amenazada, la presión sobre sus poblaciones ha llevado a desarrollar diversas iniciativas de conservación para garantizar su supervivencia.
En México, este cérvido ha jugado un papel fundamental en la cultura y la biodiversidad. Históricamente, ha sido una fuente de alimento y materiales para comunidades prehispánicas y su imagen está presente en mitologías y tradiciones de diversos pueblos.

El venado cola blanca cumple un papel fundamental en los ecosistemas en los que habita, ya que, al alimentarse de hojas, frutos y arbustos, contribuye a la dispersión de semillas y al mantenimiento del equilibrio vegetal.
Además, forma parte de la cadena alimenticia de otras especies al ser una presa importante para depredadores naturales como pumas y coyotes.
El proyecto en Peñasquito comenzó en 2009 con la donación de 2 hembras por parte de habitantes de la región y la posterior incorporación de un cervato rescatado dentro del complejo minero. Con el tiempo, se fueron implementando intercambios con otras UMAs para garantizar la diversidad genética de la población.
Actualmente, los venados reciben cuidados especializados, incluyendo monitoreo de salud, alimentación controlada y un programa gradual de adaptación antes de ser liberados en su hábitat natural, para lo que se buscan zonas alejadas.

Ya libres, el equipo de Medio Ambiente de Peñasquito continúa trabajando para garantizar su protección, asegurando que las zonas de vegetación en las que viven se mantengan intactas y encuentren un refugio seguro dentro del área de conservación.
También realiza monitoreos constantes de flora y fauna, permitiendo conocer el crecimiento de sus poblaciones y evaluar las condiciones del ecosistema.
Se han implementado estrategias para evitar la presión de la caza furtiva, promoviendo la concienciación en las comunidades cercanas sobre la importancia de proteger estas especies.
La UMA de Peñasquito es un claro ejemplo de cómo la minería y la conservación ambiental pueden coexistir. Gracias a sus programas de protección y reproducción, se está recuperando el equilibrio ecológico en la región, permitiendo que especies emblemáticas como el venado cola blanca prosperen en un entorno seguro.








