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    Rompiendo mitos sobre la migración: parte 2

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    •    Migración y explotación laboral:
    los altos costos de producir migrantes: Delgado Wise

    Con el derrumbe de la ex Unión Soviética, la incorporación en los últimos años de China e India al mercado mundial, la oferta global de fuerza de trabajo se ha duplicado, a partir de los programas de “ajuste estructural”, en beneficio del  gran capital, sostiene el investigador Raúl Delgado Wise.

    “Ello da pie al ensanchamiento de la informalidad, la expansión de la súper explotación laboral, mediado por la profundización de asimetrías y desigualdades sociales, entre regiones, países, y al interior de ellos, con mayores presiones para emigrar en condiciones de mayor vulnerabilidad”.

    Todo esto desemboca en esta nueva dinámica migratoria, donde de los 214 millones de migrantes que existen a nivel mundial, 78 por ciento provienen del sur o de los llamados países periféricos.

    Ello dice, además de la existencia de un significativo contingente de migraciones internas que reconfiguran el mapa laboral de cada país, bajo el estigma de la precarización, convirtiendo a la migración en una pieza clave del proceso de restructuración capitalista.

    Sin embargo, algo que pocos observan en el mundo, advierte Delgado Wise, es el hecho de que, derivado de esa política de precarización y de depredación del medio ambiente “atravesamos por una crisis multidimensional financiera, de sobreproducción ambiental y social: esta crisis cuestiona el estilo de globalización imperante, y en sentido más profundo, el orden sistémico global”.

    “Porque al devastar las principales fuentes de riqueza, el trabajo y la naturaleza, las cuales han sido a tal grado sobre explotadas y deterioradas, se pone en riesgo realmente el entramado civilizatorio”.

    Y paradójicamente señala el investigador, las respuestas a la crisis de los gobiernos de los países centrales y de los organismos internacionales promotores de la globalización, “han sido corto plazistas y excluyentes, pues en lugar  de atacar las causas de fondo de la problemática, de manera limitada promueven programas de rescate en beneficio de las corporaciones financieras y de las manufactureras que apuntan problemas de bancarrota”.

    Este escenario plantea dijo, la necesidad de promover un cambio profundo en las políticas y estrategias de desarrollo, con una visión diferente del vínculo entre desarrollo y migración.

    La visión dominante promovida esencialmente por el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), se sustenta cuestiona, en la idea de que el flujo creciente de dinero enviado por los migrantes -las remesas-, incluyendo el llamado capital social, “pueden convertirse en instrumento, en palanca o motor del desarrollo de los países de origen”.

    nota-migracion1Pero ésta critica Delgado Wise es una visión “reduccionista y descontextualizada, que deja de lado las causas de la migración, desconoce la situación de los derechos humanos de los migrantes y sus contribuciones a la sociedad receptora,  ignora los riesgos y adversidades del tránsito y las condiciones de vida y de trabajo de los migrantes de los lugares de destino”.

    Los altos costos de producir migrantes
    En el discurso neoliberal de empresas trasnacionales my gobiernos, refiere Delgado Wise, tampoco se toman en cuenta los costos socioeconómicos de la migración para los países de origen.

    Entre los elementos cardinales del discurso dominante está, acusa el especialista, “la gestión de las migraciones”, como un discurso promovido directamente por la OIM, “tendiente a ajustar la oferta de fuerza de trabajo a los requerimientos de los mercados laborales de los países de destino, lo que se llama Labor Matching”, que no es otra cosa sino un ajuste laboral.

    Y una política que se deriva de esta visión de la “gestión de las migraciones”, son los multicitados programas de trabajadores temporales. Pero refiere Delgado Wise que “pese a la insistencia de los organismos y gobiernos sobre los supuestos efectos positivos de la migración y las remesas para detonar el desarrollo en los países de origen, no existe evidencia empírica que respalde tal presunción. Por el contrario, hay una clara evidencia que respalda exactamente lo contrario”.

    Esto sin descartar los grandes esfuerzos y contribuciones que hacen en pequeña escala los migrantes, como el publicitado Programa 3×1 que existe en Zacatecas, para contribuir al fomento de ciertas iniciativas de desarrollo en pequeña escala en sus comunidades y lugares de origen.

    Con este contexto, la migración y la exportación de fuerza de trabajo se han convertido en un elemento central de la nueva división internacional del trabajo, y “entrañan la emergencia de nuevas y extremadamente severas formas de intercambio desigual, que profundizan el subdesarrollo y la dependencia”.

    Sobre todo, lamenta el investigador, “el tema de los costos que la migración representa para los países de origen, esta totalmente ausente en las discusiones” mediáticas, gubernamentales y empresariales.

    “Por un lado no se tocan para nada las causas de fondo de la migración ni se discuten los impactos que tiene la migración y que tiene que ver con los temas de los derechos humanos en el migrante y su familia”.

    No se dice que esta migración forzada solo propicia el desarrollo desigual, caracterizado por la tendencia a la agudización  de las asimetrías entre regiones, países, y al interior de ellos, y el acrecentamiento de las desigualdades sociales resulta fundamental para comprender las causas de fondo de la migración contemporánea y las condiciones en las que se despliega.

    En el caso de México, las implantación de políticas neoliberales a través de los programas de ajuste neoliberal, explican este proceso, pues la brecha de productividad entre México y Estados Unidos se ha acrecentado desde la implantación de las políticas neoliberales y sobre todo en el marco del TLCAN.

    nota-migracion3De hecho “la diferencia salarial entre ambos países se quintuplicó en las últimas cuatro décadas y las posiciones de los dos países en el índice de desarrollo humano -que hace poco fue bastante presumido en la prensa internacional- en realidad se ensancharon”.

    “Si lo vemos en un contexto histórico más amplio, en el índice de desarrollo humano México pasó del lugar 51 que tenía en 1980, al 61 en el año 2012. Estados Unidos pasó del cuarto al tercer lugar, en el mismo periodo”.

    Y aunque a la fecha estamos en un periodo denominado de “migración cero”, por la importante dinámica de retorno, señala Delgado Wise “es claro que la migración dista mucho de ser un acto libre y voluntario, como lo pregona la postura dominante y la visión neoclásica”.

    “La noción de migración forzada a veces causa mucha polémica, pero es importante  poner este concepto sobre la mesa. Esta noción la usamos porque alude a las personas que son literalmente expulsadas de sus territorios, que buscan acceder a medios de subsistencia y a oportunidades de movilidad social en su propio país o fuera de él”.

    Motivos de la migración
    Finalmente, el investigador se refiere a “cinco modalidades” que en la actualidad, propician la migración forzada en México y el Mundo:

    Está la migración por violencia, conflictos y catástrofes, que aglutina a 42.5 millones de asilados, refugiados o desplazados a nivel mundial. Luego la migración propiciada por el tráfico y la trata de personas, estimada en  2.45 millones de víctimas.

    Otra variante es la migración por despojo, exclusión y desempleo, donde existen en el mundo 132 millones de migrantes económicos; en el caso de México refiere el investigador, serían alrededor de 8 millones de personas en esta condición.

    Está además la migración por sobre calificación y falta de oportunidades, donde hay alrededor de 16 millones de personas en el mundo, que emigran de la periferia, básicamente del sur al norte. Sobre este tipo de migrantes “calificados”, refiere el investigador, en el caso de México teníamos para el año 2011, a 617 mil profesionistas que emigraron a Estados Unidos, y la mayor parte de ellos se desempeñan en empleos que nada tienen que ver con su perfil profesional.

    FOTOS: LEONARDO GARZA

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