El conflicto agrario del ejido Trancoso, que ha originado problemas entre campesinos desde hace décadas, podría por fin resolverse gracias a que se tienen listos los trámites necesarios para la certificación de las tierras.
Invasiones, venta de terrenos de manera irregular, asentamientos sin autorización y denuncias que han derivado incluso en enfrentamientos, han sido los problemas que ha originado la falta de certificación.
Sin embargo, aunque el Registro Agrario Nacional (RAN) ha hecho las mediciones de las parcelas -cuya extensión total es de poco más de 13 mil hectáreas- y tiene listos los planos, resurgen conflictos ante la inconformidad de algunos ejidatarios por la distribución de terrenos.
También ha habido molestia por las certificaciones que expiden las autoridades ejidales, ya que los miembros del ejido consideran que son altos los precios que se cobran por ellas.
Falta realizar asamblea ejidal
El delegado del Registro Agrario, Javier Alberto Díaz Martínez, informó que aún falta la realización de la asamblea ejidal para que se pueda aprobar la certificación del ejido de Trancoso.
En lo que respecta al trabajo de esta dependencia, indicó que se hicieron las mediciones de los terrenos y se colocó el plano en el salón ejidal para que pudiera ser visto y, si alguien estaba en desacuerdo con la medida o ubicación de algún predio, lo manifestara.
El funcionario explicó que gracias a que el plano se hizo público se pudieron hacer algunas precisiones, por lo que ya está completo y listo para que se pueda certificar el ejido Trancoso.
Alberto Díaz indicó que al estar certificado este núcleo agrario, los ejidatarios tendrán certeza jurídica de sus terrenos, lo que impedirá que presenten problemas como invasión de terrenos o se repartan solares de manera discrecional.
En cuanto a los precios de las constancias que se expiden a los ejidatarios para que puedan acreditar las propiedades, señaló que las autoridades ejidales al expedirlas son las responsables del cobro, y no el Registro Agrario.
En el ejido de Trancoso desde hace al menos tres décadas se han tenido conflictos por los terrenos, en especial en Las Lumbreras, San Isidro, San José, Los Cerritos y en un área de 64 hectáreas donde se ubica buena parte de la mancha urbana de la cabecera municipal.
FOTO: OSVALDO MARTÍNEZ




