Marco Antonio Campos recibió el premio Iberoamericano de poesía Ramón López Velarde en el histórico Teatro Hinojosa, de Jerez, Zacatecas, de manos de la gobernadora Amalia García Medina.
Durante su participación, el galardonado hizo una remembranza de la obra del autor de la Suave Patria y de lo que significa, desde su interpretación personal, recordando pasajes de sus más conocidas obras.
Dijo que en al año de 1981 fue la primera vez que visitó Jerez y que desde ese momento no se pudo separar del lugar que dio vida a los pensamientos de López Velarde.
Afirmó que ha conocido muchos lugares emblemáticos que se encuentran plasmados en la obra del jerezano y que gracias a la ayuda y guía del promotor cultural José de Jesús Sampedro, ha podido palpar la cultura jerezana.
Campos reconoció la labor de la mandataria zacatecana por el impulso y difusión de la cultura.
“De todos los gobernadores y gobernadoras que hay actualmente en el país, más que nadie (ella) se ocupó y preocupó por la divulgación de la cultura y por preservar el patrimonio artístico y urbanístico de su Estado”, dijo el poeta, nacido en el Distrito Federal.
Por su parte, Amalia García reconoció la gran trayectoria de este artista, a quien nombró el más fiel de los amigos del poeta jerezano sin haberlo conocido.
En su mensaje, la mandataria estatal reconoció que el poeta galardonado es un digno merecedor de este reconocimiento, ya que además de ser un analista de la obra de López Velarde, habla en sus obras del hombre y de la persona.
Amalia García señaló que ya que uno de los lugares en los que López Velarde se inspiraba para escribir era el Jardín Brilanti, que con el pasar de los años cambió su nombre a Jardín Miguel Hidalgo, propuso que se hiciera una consulta para que este lugar recupere su nombre original.
La gobernadora Amalia García entregó el reconocimiento que avala a Marco Antonio Campos como el acreedor de este galardón, una medalla conmemorativa y un estímulo económico de 300 mil pesos.
Trayectoria del galardonado
El director del Instituto Zacatecano de Cultura, David Eduardo Rivera Salinas recordó que Marco Antonio Campos ha sido profesor de literatura en la Universidad Iberoamericana (1976-1983); lector huésped de las universidades de Salzburgo y Viena (1988-1991); profesor invitado de Brigham Young University (1991), las Universidades de Buenos Aires y La Plata (1992) y la Universidad de Jerusalén (2003); jefe de redacción de Punto de Partida.
Asimismo director de Literatura de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM; director en dos épocas de Periódico de Poesía; investigador del Centro de Estudios Literarios del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y coordinador del Programa Editorial de la Coordinación de Humanidades de esa misma casa de estudios.
También ha colaborado en Confabulario (suplemento literario del diario El Universal), La Jornada Semanal (suplemento literario del diario La Jornada), La Semana de Bellas Artes, Periódico de Poesía, Proceso, Punto de Partida, Revista Universidad de México, Sábado (suplemento literario del diario Unomásuno) y Vuelta.
Entre los reconocimientos que ha recibido se pueden mencionar el Premio Diana Moreno Toscano 1972 a la promesa literaria; el Premio Xavier Villaurrutia 1992 por Antología personal; la Medalla Presidencial Pablo Neruda otorgada por el Gobierno de Chile en 2004; Premio Casa de América 2005 por Viernes de Jerusalén y el Premio del Tren Antonio Machado 2008 por su poemario Aquellas Cartas.
Ha traducido la obra de Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, André Guide y Roger Munier, entre otros. En colaboración con el Gobierno de Michoacán y la Coordinación Nacional de Literatura del INBA, ha participado activamente en la organización del Encuentro de Poetas del Mundo Latino.
Dentro de su obra publicada se encuentran el libro de aforismos Árboles (1995), las antologías Poemas sobre Poemas sobre el movimiento estudiantil de 1968 (1980), Narraciones sobre el movimiento estudiantil de 1968. Antología personal (1992), Ramón López Velarde.
Asimismo La grulla del refrán. Antología, CONACULTA/CNDCR (1999); Más allá de mis manos (Siete poetas flamencos) (selección y traducción en colaboración con Stefaan van den Bremt) (2006); los libros de crónica Recuerdo de Buenos Aires (1995); De paso por la tierra (1998); El señor Mozart y un tren de brevedades (2004); los volúmenes de cuento La desaparición de Fabricio Montesco (1977); No pasará el invierno (1985); Desde el infierno y otros cuentos, SEP, Lecturas Mexicanas, Segunda serie, núm. 81 (1987); los ensayos Señales en el camino (1983).
También ha publicado Los resplandores del relámpago (2000); El café literario en la Ciudad de México en los siglos XIX y XX (2001); Las ciudades de los desdichados, FCE (2002); Nosotros los de entonces (2005); y, La poesía de Eduardo Lizalde.
Ensayos y entrevistas (2006); las novelas Que la carne es hierba (1982); Hemos perdido el reino (1987); En recuerdo de Nezahualcóyotl (1994); y, los poemarios Muertos y disfraces, INBA (1974); Una seña en la sepultura (1978); Hojas de los años 1970–79 (1981); La ceniza en la frente (1989); Poesía reunida (1970–1996) (1997); Los adioses del forastero (2002); Viernes en Jerusalén (2005); Ningún sitio que sea mío, Calamus/CONACULTA/INBA (2006); entre otras.



