La Procesión del Silencio reunió a cientos de siervos católicos quienes revivieron otra vez, a una de las tradiciones ancestrales de Zacatecas, que data de hace más de 400 años.
Este Viernes Santo por la noche la Virgen María llora la muerte de su hijo Jesucristo, luego de que por la tarde fue testigo de la crucifixión a manos de los soldados Judíos en el Monte Calvario.
Desde 550 hasta la fecha, este día católicos zacatecanos recorren las principales calles del Centro Histórico vestidos con túnicas, capirotes y con las imágenes sagradas, cargadas en carros alegóricos para acompañar a Cristo yaciente y el luto de María la Virgen.
Acompañaron a las máximas autoridades civil y católica en el estado el director del Instituto Zacatecano de Cultura, Gustavo Salinas Iñíguez; el procurador Arturo Nahle García y el alcalde de Zacatecas Arnoldo Rodríguez Reyes.
Mientras los fieles vivían el luto, por la pérdida del hijo de Dios no faltó quien aprovechara que las centenares de familias salieran a las calles; los ambulantes hicieron su agosto para venderles cualquier tipo de golosina.
Participan bandas del Estado, Guadalupe y Tacoaleche
Por segundo año consecutivo luego de 43 años las escenificaciones sobre la pasión y muerte de Jesús fueron musicalizadas, con más de 13 temas originarios de Sevilla, España.
Adultos, jóvenes y niños recorrieron las principales calles del Centro Histórico con la cabeza agachada, como un símbolo del luto que guardaban en memoria de Jesucristo, el hijo de Dios.
Detrás del contingente iban las imágenes del sufrimiento de Jesús en su Viacrucis como las escenificaciones de la Oración del Huerto, el Varón de los Dolores, la Flagelación, la Pasión, el Santo Encuentro, el Calvario, el Santo Entierro, y al final la Virgen de Nuestra Señora de la Soledad, quien lloraba por la muerte de su hijo.
Solo un susto, imagen que se tambalea
En esta ocasión no sucedió ningún incidente relevante como el año pasado, que los rumores de una balacera sembraron el pánico generando una estampida humana.
Solo una imagen se tambaleó y estuvo a punto de caerse, a la altura del Congreso del Estado en la avenida Fernando Villalpando.
El contingente recorrió las principales avenidas de la capital como la Juan de Tolosa, Fernando Villalpando, Juárez e Hidalgo, vialidades que fueron cerradas antes de las 6 de la tarde para este evento.

Al término de la procesión, el gobernador Miguel Alonso Reyes reconoció la labor pastoral de Carlos Cabrero Romero a lo largo de 3 años como obispo en la Diócesis de Zacatecas.
Ante cientos de fieles católicos el mandatario estatal aprovechó para manifestar al obispo que Zacatecas será siempre su casa, además de señalar que seguirá impulsando todos aquellos valores que fortalezcan a los zacatecanos, a favor del bien común.
FOTOS: OSVALDO MARTÍNEZ
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