El comercio y los servicios electrónicos nos han simplificado la vida, de eso no hay dudas. Sin embargo, también hemos quedado más expuestos frente a cualquier tipo de ciberataques para robar nuestros datos e identidad.
¿Qué se puede hacer para reducir al mínimo esos peligros? Bueno, el primer paso es algo tan simple pero que a muchas personas les cuesta como leer los términos y condiciones.
Cuidado con los permisos de las aplicaciones
Estamos casi seguros que ninguno de nuestros lectores se detiene a leer los términos y condiciones de una aplicación antes de descargarla. O peor aún, acepta sin más cualquier permiso que la app solicite para su uso.
Ya sean aplicaciones de celular, software para PC e inclusive aplicaciones de SmartTV como indica Infobae existen aplicaciones que necesitan ciertos permisos esenciales para funcionar, como acceder a contactos como el caso de WhatsApp o Telegram o a la cámara en el caso de Instagram o TikTok.
No obstante, algunas aplicaciones se aprovechan de ello para solicitar otros permisos que no tienen nada que ver con sus funciones. Un viejo caso conocido fue el de la aplicación FaceApp, que fue viral porque permitía aplicar un filtro para envejecer a cualquier persona en una foto.
Detrás de su inofensiva apariencia y viralidad, esta aplicación en sus términos y condiciones indica que recopila información personal, monitorea los sitios web que visita el usuario y recaba una serie de metadatos, que no especifica.
Además, aunque aclara que no comparte estos datos con terceros, en la letra chica sugiere que esta información, que incluye los datos personales, puede ser enviada a una jurisdicción que no tenga las mismas leyes de protección de datos que en su país.
Y este es solo un ejemplo, pues diversas aplicaciones, incluyendo algunas plataformas de inteligencia artificial, hacen este tipo de salvedades en sus términos y condiciones.
Mucho ojo con las promociones
Todo el mundo ama las promociones, pero hay que tener mucho cuidado de no estrellarse con la letra chica de alguna de estas. Por ejemplo, algunos gimnasios de cadena suelen lanzar promociones en línea en las que reducen o eliminan el pago de inscripción y dan algunos meses gratis.
No obstante, al checar los términos y condiciones, estas promociones vienen con fuertes retenciones, tales como mínimo un año de contrato o, peor aún, multas por cancelar la suscripción antes de la fecha indicada en el contrato.
En los sitios de apuesta, por otro lado, también hay que estar al tanto de sus términos y condiciones, pues cada tipo de promoción tiene diferentes limitaciones y requerimientos. Además de leer los TyC, también puedes leer reseñas de casinos online similares a las disponibles en BonusFinder México, ya que allí encuentras toda la información necesaria para apostar con confianza e informado.
Otro ejemplo son las ofertas de algunas aerolíneas de bajo costo. La mayoría de estas promocionan vuelos a precios de locura, pero hay que chequear qué incluye el boleto, puesto que suelen restringir la fecha de viaje, el peso o la cantidad de equipaje (si lo tiene) o la selección de asientos.
Evita exponerte, lee los TyC
En la web todo parece inofensivo, pero la realidad es otra. Es importante no solo leer los TyC de las apps, promociones o servicios que se van a contratar, puesto que casi siempre vienen con letra chica incluida.
Tampoco recomendamos caer en cualquier tendencia viral, como la de FaceApp o la reciente de imágenes al estilo Studio Ghibli, porque casi siempre conlleva graves consecuencias a la ciberseguridad de nuestros datos e información personal.




