Para la cantante Paulina Rubio y su aún esposo Nicolás “Colate” Vallejo-Nájera se avecina un pleito legal tremendo, ya que ambos están dispuestos a divorciarse, pero hay varios puntos en los que no están de acuerdo, por lo que su divorcio podría tardar meses.
La pareja podría necesitar de la ayuda de un juez que determine cómo se arreglarán económicamente y quién se quedará más tiempo con su pequeño hijo Andrea Nicolás.
En su demanda, presentada el 12 de marzo en los tribunales de Miami, Florida, Colate dijo que desde el 16 de noviembre el niño ha vivido con su madre en la casa que compartía la familia, y con él cuando la artista ha viajado por motivos de trabajo.
En tanto, “La Chica dorada” informó que ha vivido siempre con ella.
Tras explicar que Rubio es una artista de renombre internacional que suele ausentarse por razones de trabajo y que él ha sido quien ha cuidado principalmente del menor, el empresario solicitó en su documento que ambos padres tengan la tutela compartida pero sea él quien pase la mayor parte del tiempo con su hijo.
Vallejo-Nájera explicó que Pau «no se levanta hasta las 12 del mediodía» y por esa razón él ha tenido que atenderlo desde que se despierta hasta que hace su siesta.
«El esposo es el ‘padre al que acude el chico’ y tiene una relación muy especial y de amor con él», dice el empresario español en su pedido de divorcio, en el que también requirió a la justicia que emita una orden prohibiendo que Rubio saque a su hijo «más allá de la jurisdicción de la corte» de familia de Miami-Dade.
Por su parte, la cantante asegura que Colate «nunca cuidó del niño más de unas pocas horas seguidas».
Dijo que se vio «obligada a contratar ayuda externa para que la asistiera en el cuidado del niño porque el esposo pasa su tiempo en numerosas actividades recreativas en lugar de buscar un empleo a tiempo completo en Miami.
«La esposa es una madre dedicada, pero también tiene una niñera a tiempo completo que la ayuda con el cuidado del hijo», manifestó Rubio para desacreditar la aseveración de Vallejo-Nájera de que él era quien cuidaba del pequeño.
Admitió, no obstante, que es «un padre amoroso» y solicitó que el hombre «contribuya financieramente» con los gastos mensuales del niño de un año y cuatro meses y con sus necesidades financieras futuras.
Rubio pidió a la corte que ambos padres compartan la tutela del chico, pero ella sea quien más tiempo pase con él.
En lo económico también hay disputa
De acuerdo con Vallejo-Nájera, a lo largo de sus casi cinco años de matrimonio la pareja acumuló importantes activos e incurrió en algunas deudas que deben compartir «en partes iguales».
El empresario pidió al tribunal que «distribuya de manera equitativa todos los activos matrimoniales entre las partes» y proceda de igual forma con las deudas.
En su documento de siete páginas, explicó que desde que se casó con Rubio se dedicó a impulsar la carrera de ella en detrimento de sus negocios en España, y gozó de una vida «extremadamente lujosa» de «ricos y famosos».
«Durante su matrimonio, las partes viajaron habitualmente por el mundo en jet privado, se hospedaron en suites presidenciales de hoteles cinco estrellas, comieron en los restaurantes más finos, fueron transportados por limusinas, etcétera», reveló el hombre en su pedido de divorcio.
Solicitó que Paulina pague los honorarios de sus abogados «para garantizar que ambas partes tengan acceso de manera similar a consejeros legales».
En tanto, la cantante alegó que al casarse en Playa del Carmen, en la costa caribeña de México en abril del 2007, la pareja firmó un acuerdo prenupcial que separó sus bienes, rechazando así el pedido de que sean divididos los activos y las deudas.
Negó también que Vallejo-Nájera haya contribuido con su carrera o con su éxito y dijo que él solo efectuaba esas alegaciones para «tratar de obtener una ganancia económica en el juicio».
También recordó que ella ayudó a tramitar una tarjeta de residencia permanente en Estados Unidos al empresario español y que desconocía que él haya tenido algún negocio previo exitoso, «como lo evidencia su completo fracaso para suministrar cualquier tipo de sostenimiento económico a su familia».
Rubio negó la alegación de que las partes vivían como «ricos y famosos», aunque admitió que debía viajar por negocios para sostener a su familia.
FOTO: CORTESÍA
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