En un histórico discurso ante el Congreso de Estados Unidos en Washington, el Papa Francisco llamó a abolir la pena de muerte, a combatir la pobreza, las nuevas esclavitudes y toda forma de fundamentalismo.
“En este continente también miles de personas son conducidas hacia el norte en busca de una vida mejor para ellos y para sus seres queridos, en busca de oportunidades mayores. ¿No es esto lo que queremos también para nuestros propios niños?”, cuestionó en inglés.
Pidió a los legisladores no desconcertarse por los números y verlos como personas, ver sus caras y escuchar sus historias, tratando de responder como mejor se pueda a su situación, en un modo que sea siempre humano, justo y fraternal.
“Tratemos a los otros con la misma pasión y la compasión con la cual queremos ser tratados. Busquemos para los otros las mismas posibilidades que buscamos para nosotros. Tratemos de ayudar a los otros a crecer, como nos gustaría ser ayudados nosotros mismos”, señaló.
“Si queremos la seguridad, démosles seguridad; si queremos vida, démosles la vida; si queremos oportunidades, démosles oportunidades. El criterio que usamos para otros será el criterio que el tiempo usará para nosotros”, añadió.
Citó a 4 grandes personajes que representan los valores fundamentales de los estadunidenses y cuyo espíritu puede sobrevivir a las crisis, las tensiones y los conflictos: Abraham Lincoln, Martin Luther King, Dorothy Day y Thomas Merton.
Se refirió a los indígenas originarios de la Unión Americana, denunció que sus derechos “no siempre fueron respetados”, reconoció que sus primeros contactos con los colonos fueron a menudo “turbulentos y violentos”, y llamó a no repetir “los pecados y los errores del pasado”.
Hecho histórico
Por primera vez en la historia un Papa tomó la palabra ante la sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos, gracias a la invitación del presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner.
Francisco llegó hasta el capitolio poco antes de las 09:30 hora local (13:30 GMT) y fue recibido por el Sargento de Armas en la “Carriage Entrance”, un ingreso desde el cual se dirigió al primer piso donde encontró al propio Boehner.
Tras un breve encuentro privado entre los dos, el presidente acompañó al Papa hasta el hemiciclo donde se anunció su ingreso.
Jorge Mario Bergoglio fue acompañado ante un podio ante el cual se dispusieron el presidente del Senado, el secretario de Estado, el jefe de la oposición y los jueces de la Suprema Corte de Justicia.
En su largo discurso, pronunciado pausadamente y en inglés, el líder católico indicó que la responsabilidad de los miembros del Congreso es permitir el crecimiento del país, así como defender y preservar la dignidad de los ciudadanos hacia el bien común.




