En griego ozono significa gas que huele. Hoy, gracias a la ciencia y a sus aplicaciones en la mejora de la vida de las personas, se le puede llamar gas que cura.
“Tengo 15 días recibiendo ozonoterapia. Ya mis dolores en las manos, pies y todo el cuerpo, como calambres estacionados que no dejaban de doler las 24 horas del día, han disminuido considerablemente. Ya puedo dormir y estoy más animada”, dice Virginia Castorena, mujer campesina de 58 años oriunda de Sombrerete.
Ella es atendida por el ozonoterapeuta Martín Adolfo Zárate Guajardo, quien tiene 10 años de experiencia en esta modalidad que busca hacer que las personas recuperen su salud.
Virginia Castorena, antes de llegar con Martín Adolfo Zárate, consultó 3 neurólogos y 2 neurocirujanos. Uno de ellos, en Durango, quería operarla a pesar de lo riesgoso de la intervención quirúrgica. Otro le sugirió acudir a la ozonoterapia al considerarla una opción muy viable para su recuperación.
Martín Adolfo Zárate Guajardo ha atendido a lo largo de su carrera como ozonoterapeuta a unas 300 personas de males tan diversos como cáncer en etapa inicial, diabetes, pie diabético, insuficiencia renal crónica, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), dolores articulares, de rodilla, hernias discales, enfermedades gastrointestinales, próstata inflamada, entre otros padecimientos.
Este ozonoterapeuta tiene su consultorio en la calle Venustiano Carranza #611 en el Centro Histórico de la capital zacatecana.
Básicamente, lo que hace el ozono medicinal en el cuerpo humano que lo necesita, explica Zárate Guajardo, es regenerativo. Si se trata de una hernia, al aplicar el ozono este la va lijando -como se hace con un callo-, hasta que se desvanece.
En un paciente con diabetes le permite regular su pH hasta equilibrarlo; en pacientes con males gastrointestinales, al aplicarles la dosis correcta de ozono, regenera la flora intestinal y revierte el malestar hasta sanarlo…
“Al ingresar al cuerpo, el ozono provoca un choque eléctrico que comienza a revertir el mal sistémico del organismo”, dice.
Zárate Guardado añade: El ozono, a diferencia de los medicamentos, se aprovecha al 100 por ciento. Muchos de los problemas físicos tienen que ver con la deficiencia de oxígeno; el ozono medicinal proporciona una recarga vitamínica que revitaliza al cuerpo.
Pone como ejemplo que, si una planta recibe el sol, pero no oxígeno, empieza a cambiar coloración o fisonomía y finalmente muere. “Con el ozono el cuerpo se oxigena y libera de los radicales libres que deterioran los órganos”, explica.
Adolfo Zárate explica que, junto a la aplicación de la ozonoterapia, el paciente debe acompañarla de cambios en hábitos, principalmente en alimentación, y procurar reducir sus niveles de estrés.
“Cuando veo pacientes debo hacerles un diagnóstico. Si tienen estudios previos e historial médico es importante para mí verlos y así saber, de acuerdo a la patología y características de la persona, como aplicaré la ozonoterapia. En general yo sugiero que este tratamiento se acompañe de cambios importantes de alimentación, eliminando carne por lo menos los primeros 3 meses y obtener la proteína de otras fuentes como granos, semillas y verduras, para acompañar un necesario proceso de desintoxicación”, señala.
Adolfo Martín Zárate Guajardo inició como ozonoterapeuta con el doctor Felipe Neri en Colima, quien le enseñó las aplicaciones de esta modalidad y el uso del generador de ozono, así como las concentraciones a aplicar en los pacientes de acuerdo a sus patologías.
Un generador de ozono medicinal es una máquina que funciona utilizando un proceso llamado corona de descarga eléctrica. Durante este proceso, el aire es ionizado y luego pasa a través de una cámara de ozono, donde éste se produce mediante una reacción química.
Entre menos flujo haya de oxígeno, más concentración de ozono existe.
Entre las modalidades de aplicación del ozono están la cutánea, subcutánea, por vía rectal o vaginal.
«Quisiera decir que al aplicar la ozonoterapia no duele, pero honestamente sí es un poco dolorosa al principio; pero los beneficios al corto, mediano y largo plazo son excelentes», dice.
Zárate es además fisioterapeuta, auxiliar de enfermería, estudioso de la herbolaria -que también utiliza en quien lo consulta-, conoce técnicas de acupuntura que aprendió con médicos chinos en Estados Unidos y reiki, entre otros.
“Yo todos los días estoy estudiando y aprendiendo. Lo que más me han enseñado mis maestros es que el trato a los pacientes debe ser con respeto y honestidad”, precisa.
¿Hay personas a las que no se les puede aplicar ozonoterapia?
-Sólo quienes tienen problemas de hipertensión sin control. Ellos no son candidatos porque con su condición, al aplicarles ozono, les pudiera dar un paro cardiaco-, dice
También señala que, al inicio del tratamiento, a los pacientes se les aplica una dosis mínima para detectar que no sean alérgicos al ozono, pues de serlo, tampoco se les puede aplicar.
Este año, Zárate Guajardo acudirá a Cuba, uno de los países de vanguardia en el uso medicinal del ozono, para perfeccionar técnicas de aplicación y profundizar en su estudio.




