Fueron entregadas al municipio 5 obras pese a que no están concluidas, por lo que se pidió a la Auditoría Superior del Estado (ASE) que fiscalice los recursos erogados por esos conceptos.
Miguel Valera, presidente municipal de Tlaltenango, informó que se desconoce el nombre de las empresas que ejecutaron las obras, a las que se les pagó por anticipado, por lo que sospechan que son compañías ‘fantasma’.
Una de las obras es la construcción de un tanque elevado en la comunidad Santa Gertrudis, por la que se pagó un millón 600 mil pesos en 2 depósitos, informó el munícipe.
Otra corresponde a la pavimentación de la calle de Atolinga, por la que se desembolsaron 3 millones de pesos, aún y cuando falta por terminar la mitad de la obra.
El actual ayuntamiento entregó la documentación respectiva a la ASE para que esta instancia realice la revisión y fiscalización de los recursos públicos de la pasada administración.
Miguel Varela detalló que a su administración se le retienen mensualmente 300 mil pesos de las participaciones federales para pagar un crédito con el Banco Nacional de Obras (Banobras) contratado desde el trienio 2010-2013.
Heredó además laudos laborales de la pasada administración; se adeudan 2 millones de pesos por el despido injustificado de 3 tesoreros y 2 secretarios de gobierno.
El alcalde de Tlaltenango espera sanear la administración municipal en 2017, ya que “nos ha tocado bailar con la más fea los últimos 6 años por una serie de malas decisiones”.




