Scott Brown, un desconocido legislador estatal, le ganó por un margen de aproximadamente 5% a su contrincante Martha Coakley, la fiscal general estatal, en un giro de 180 grados para el partido gobernante.
Obama triunfó en Massachussetts en las elecciones presidenciales de 2008 con una abrumadora ventaja de 26%.
Además ese estado ha sido el feudo demócrata del clan Kennedy durante décadas.
Esta elección especial fue convocada precisamente para rellenar la vacante surgida tras el fallecimiento en 2009 de Ted Kennedy, quien había ocupado el escaño desde 1962.
Ignominia de la derrota
Para los demócratas la ignominia de la derrota se ve agravada por el hecho de que Kennedy fue uno de los principales impulsores de la reforma del sistema de salud que sigue pendiente en el Congreso.
Para el jefe de la oposición en la cámara alta, el senador republicano Mitch McConnell, el resultado de la votación del martes fue un claro rechazo de ese proyecto.
“(Los votantes) no quieren este proyecto y quieren que Washington les escuche. Los estadounidenses depositaron sus esperanzas en buenos candidatos republicanos para revertir una tendencia demócrata de hace un año de ignorar al pueblo estadounidense en cuestiones como la atención a la salud, el gasto público y el crecimiento del gobierno”, dijo McConnell tras conocerse los resultados de la contienda.
Sin embargo, podríamos incurrir en una gran exageración si nos limitamos a temas nacionales para tratar de entender la lógica del descalabro demócrata.
Thomas «Tip» O’Neill, quien durante años presidió la hegemonía demócrata en la cámara baja estadounidense, solía decir con su marcado acento de Massachussetts que “Toda la política es local”.
(Con información de la BBC)



