Envuelto en una túnica amarilla y rodeado de pétalos de flores, pequeñas velas e inciensos, el guía espiritual Dharmapa Rimpoché Aclaiva dirigió una meditación colectiva por la paz en la Casa de Cultura Municipal de Zacatecas.
Por espacio de 2 horas se escucharon en el recinto música y expresiones afirmativas para que regrese la paz y unión al estado. “Bienvenida sea la paz aquí, siento paz y amor infinito”, corearon las cerca de 250 personas que acudieron con la motivación esencial de pedir por el cese la inseguridad.
“Muy pocas personas se proponen hacer actividades de este tipo para contrarrestar toda la energía negativa que aparece por todas partes. En los medios de comunicación, en todos lados miramos violencia y violencia y es una afirmación de una energía negativa, tenemos también que afirmar la energía positiva”, comentó el terapeuta.
Mencionó que hace algunos años en Estados Unidos se realizó una serie de meditaciones colectivas y llegó a demostrarse que cuando los seres humanos se reúnen en nombre de la paz, con expresiones artísticas y amorosas, hay un impacto positivo en la disminución de los índices delictivos.
“Obvio que esto no va a solucionar todos nuestros problemas, pero les aseguro que si se conectan con la fuerza de este maestro y de todos los maestros que hoy nos acompañan vamos a lograr cosas muy positivas”, dijo.
Uno de los momentos más conmovedores fue cuando se hicieron las recitaciones para orar por la liberación de familiares secuestrados de personas que estaban en la meditación, por los enfermos, por los hijos y por la niñez.
Con la esperanza de que esta actividad pacífica y humanista conmueva lo más profundo del ser, Dharmapa Rimpoché Aclaiva pidió a los presentes rogar en colectivo para que su fuerza sea más grande que cualquier hostilidad que amenace la integridad de cualquier ser humano.
“Hagamos conciencia de la importancia que es estar unidos en la paz. Pareciera que este evento no significa nada, pero significa muchísimo. Es el fortalecimiento para nosotros que creemos y sabemos que en este momento la paz es la luz y la esperanza de una nueva humanidad, una humanidad que ya ha madurado y ha comprendido el valor de la vida”, señaló.
Una reconciliación con los lados masculino y femenino
Para purificar el ambiente Dharmapa Rimpoché realizó sonidos vibratorios conocidos como mantras. Enseguida llamó a una reconciliación con el aspecto femenino de la mente, el cual es la manifestación del amor y de la compasión, indicó.
Recordó que para los antiguos mexicanos Tonantzin representaba lo que en la actualidad es la Virgen María de Guadalupe, por eso pidió evocar esa imagen protectora o bien, la de las abuelas y mamás en tanto él recitaba el mantra “Ma”.
“Arriba en el ambiente superior de nuestra mente ahí se encuentra la imagen femenina llena de luz. Entréguense a ese estado amable y hermoso con nuestra Madre, el encuentro con ese aspecto femenino de la compasión”, expresó.
Una vez que la mente entró en armonía con lo femenino el siguiente paso fue entrar en reconciliación con el lado masculino, el cual es la manifestación de la sabiduría y la fuerza, para esto pidió evocar la imagen de un sol sobre la cabeza o la de un Padre protector y entonar el mantra “Pa”.
El maestro explicó que cuando la mente equilibra sus lados femenino y masculino llega la paz interior y la persona es capaz de soltar resentimientos que guarda desde su infancia hacia su madre o su padre, que son muchas veces la raíz de conductas negativas que se manifiestan en la vida adulta.
La meditación colectiva por la paz se realizó con apoyo del Centro Prajna Zacatecas. “Sean felices y bendecidos por siempre”, fue el mensaje final.


FOTOS: IRMA MENCHACA



