LOS ÁNGELES.- El cine de Hollywood ha perdido a una de sus más grandes y bellas estrellas, Elizabeth Taylor o Liz, como era conocida esta actriz británica que se destacó no solo por hacer excelente su trabajo, sino por sus inolvidables ojos color violeta y su belleza, murió este día.
Taylor falleció hoy a los 79 años de edad en Los Ángeles, debido a una insuficiencia cardíaca, luego de una vida intensa entregada al cine, su pasión a los hombres y las joyas.
Elizabeth Taylor fue considerada, junto con Ava Gardner, Audrey Hepburn o Lauren Bacall, una de las grandes damas de la historia del cine.
El auge de su carrera coincidió con la explosión del cine de los grandes estudios. Durante las décadas de los 50 y 60 fue cuando la actriz consolidó su título de gran estrella del cine.
La actriz fue cinco veces candidata al Oscar, premio que obtuvo por “¿Quién teme a Virginia Woolf?” (1960) y “Una mujer marcada” (1966) y en 1993, como reconocimiento a su labor humanitaria.
Fue en 1951 cuando el público pudo ver a esta bella mujer gracias al melodrama de George Stevens “Un lugar en el sol”, en el que compartía cartel con Montgomery Clift, otra estrella emergente de la época.
Su reconocimiento llegó con “La gata sobre el tejado de zinc”, la adaptación de la obra de Tenesse Williams que Richard Brooks llevó a la gran pantalla en 1958.
Elizabeth Rosemond Taylor nació el 27 de febrero de 1932 en Hampstead (Londres), donde vivió hasta que a los 7 años sus padres, de origen estadounidense, decidieron instalarse en California (Estados Unidos) ante el inicio de la II Guerra Mundial.
Su vocación artística le vino por parte materna. Su madre había sido actriz teatral, mientras que de su padre heredó su amor por el arte.
En los 60 recibió dos estatuillas, se casó con Richard Burton por primera vez -fue su matrimonio más duradero (12 años) – y estrenó 14 películas como The Taming of the Shrew (1967) , antes de que su luz comenzase a apagarse en el firmamento del cine.
A partir de los 70 comenzó poco a poco su declive, forzado en gran medida por sus serios problemas de salud, una cruz que arrastró durante toda su carrera. Su última película fue en 1994, “Los Picapiedra”.
Elizabeth Taylor, que fue nombrada Dama del Imperio Británico por la Reina de Inglaterra en 2000, pasó por el quirófano al menos en 30 ocasiones y no por razones estéticas.
Dolencias en la espalda, cuello, piernas, diversas fracturas, dos sustituciones de cadera, un tumor cerebral benigno o un tratamiento contra el cáncer de piel fueron algunos de sus padecimientos.
La actriz, que también se sometió a una cura de desintoxicación de alcohol y pastillas, reconoció que se vio al borde de la muerte en varias ocasiones, especialmente por neumonía o por una arritmia cardiaca.
Sus últimos años redujo mucho sus apariciones en público, que siempre hacía en su silla de ruedas debido a una osteoporosis, pero mantuvo su actividad como líder de campañas contra el sida, una enfermedad que se llevó a algunas de sus amistades.
FOTOS: CORTESÍA




