Alrededor de 5 mil peregrinos se reunieron en Mazapil este miércoles para continuar con la peregrinación que quedó interrumpida una semana antes, cuando un camión arrolló a más de 150 personas y mató a 27.
Afuera del salón ejidal hay una cruz de madera y veladoras, sus muros dañados recuerdan el fuerte impacto en la desenfrenada carrera del camión de 21 toneladas.
En la calle 5 de Mayo se colocaron cientos de sillas que fueron insuficientes para los asistentes a la misa por los muertos, heridos y sus familias, a quienes se les convocó a que acudieran vestidos de blanco, con un moño negro y una veladora.
La ceremonia religiosa fue oficiada por el obipo de Zacatecas, Sigrifedo Noriega Barceló, además de que acudió el gobernador Miguel Alonso Reyes junto con miembros de su gabinete.
En las calles aledañas se dispuso un fuerte operativo vial para el paso de vehículos, en el que participaron agentes de Tránsito y policías federales para evitar que los conductores manejaran rápido, además de un dispositivo de seguridad con personal de Protección Civil.
Imborrable, el recuerdo del momento de la tragedia
María Guadalupe Sandate Escobedo recuerda lo que ocurrió el 29 de julio. Ella iba en la parte final de la procesión cuando se separó para adelantarse a la misa y poder alcanzar un lugar en las bancas, pero antes de llegar sscuchó un fuerte estruendo.
Regresó junto con su marido a buscar a Gilberto Morquecho Sánchez, su hijastro de 45 años, a quien no encontraban por ningún lugar y buscaban entre las toneladas de arena que cubrían a los muertos y heridos.
Con la desesperación galopando en su cabeza iba de un lado a otro, pues en medio de la confusión nadie sabía decirle dónde estaba y, como otras personas, gritaba su nombre ansiosa de recibir una respuesta.
Tras varios minutos le informaron que había sido subido a una patrulla de la policía municipal, cuyos elementos fueron los primeros en hacer los traslados, y fue llevado al hospital de Concepción del Oro.
Guadalupe Sandate dice que después de 2 días recuperó la calma y fue hasta ese momento cuando las escenas de la tragedia le llegaron con claridad, pues tras el accidente buscaba entre los muertos y removía arena junto con más personas, sin pensar en algo más que en su familiar, quien resultó con fracturas.
Gilberto Morquecho quedó aplastado por una camioneta que empujó el camión, ahora está en casa con yeso en una pierna. Aunque se han acercado las autoridades para ofrecerles ayuda, su madrastra dijo que «pues nosotros en realidad no la necesitamos, pero otras personas en el hospital sí, no tenían ni para comer».
Recordó a una hija y su madre que están internadas, esta última grave, y quien perdió a su esposo y otros miembros de su familia, mientras que un hijo que sobrevivió «quedó loco por lo que vio».
Unas vidas empezaban, otras llevaban un largo camino
El último deceso fue de un menor de edad de 2 años, quien fue enterrado el pasado domingo. La persona de mayor edad que pereció tenía 88 años, al final «todas vidas, cada una con su historia» como dijo el obispo en la misa.
Durante las honras fúnebres se recordaron los nombres de los 27 fallecidos, y tras cada uno de ellos los asistentes decían al unísono “descanse en paz”.
• Gerardo Daniel Carrillo Aguayo
• Edgar Tejeño Herrera
• Ángel Mateo Elizondo Montelongo
• Víctor Emanuel Mendoza Herrera
• Francisco Javier Rodríguez Briones
• Héctor Cervantes Muñiz
• Sergio Pérez Briones
• Julio César Solís Hernández
• Jesús Bernardino Solís Sánchez
• Francisco Javier Carranza Solís
• Víctor Manuel Mendoza Torres
• Angélica María Briones Ordóñez
• Sonia Castillo Márquez
• Imelda Irasema Elizondo Montelongo
• Yesenia Briones Ordoñez
• Carlos Carvajal Bonilla
• Jesús Aguayo Gómez
• Hermelinda Lozano Parra
• Natalia Solís Hernández
• Catalina Solís Luna
• Leonardo Solís Hernández
• Rosa Sánchez Méndez
• Martha Armadillo Hernández
• María Paula Sepúlveda Garza
• Georgina Chávez Celestino
• Luis Mendoza Alfaro
• María de la Cruz Torres Ponce
Tras la ceremonia litúrgica se encendieron las velas y continúo la peregrinación, con la imagen del Padre Jesús por delante acompañada de danzantes. Al llegar a la parroquia de San Gregorio repicaron las campanas.
Una larga fila de peregrinos siguió el camino con las velas con llamas que se agitaban con el viento, para recordar a los fallecidos «que ahora brillan en presencia de Dios Padre», dijo el padre de la parroquia de Mazapil, Filiberto Campos, quien presenció la muerte de varias personas y las absolvió en el momento.
Hasta el 9 de agosto continuarán las peregrinaciones, y aunque los juegos mecánicos se retiraron por el duelo, los puestos permanecen para las fiestas en honor al Padre Jesús.
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