La crisis económica se reflejó en pocas ventas y los espacios estuvieron caros
JEREZ.- Expositores que se ubicaron en las instalaciones de la feria de Jerez consideran que este año no fue el mejor para sus negocios.
Comentaron que la crisis económica que se padece en el país se vio reflejada en una caída de las ventas hasta en un 50%, expresaron los comerciantes en un sondeo realizado.
Rodolfo Martínez Gómez, quien se dedica a vender pasteles, mencionó que permanecerá en el lugar hasta el próximo domingo, ya que espera recuperarse y “por lo menos sacar lo invertido”, que fueron 7 mil pesos.
El comerciante, quien llegó de la ciudad de León, Guanajuato, evaluó la organización del festejo como el más descuidado de los últimos cinco años.
“Vea nada más, parece un tianguis enorme; no desquita lo que pagamos. Antes nos cubrían toda el área para ventas; la gente se sentaba en las bancas que tenemos aquí enfrente, pero ahora no lo hizo por el fuerte sol”, comentó.
Agregó que “solo nos pusieron unos tubitos con un plástico arriba, que el mismo aire se los lleva; estuvo muy mal organizado y dimos una pésima imagen todos”.
En tanto, José Pérez, proveniente de Irapuato, quien se dedica a vender pantalones de mezquilla, indicó que le fue “más o menos”, pero sugirió al Patronato de la Feria mejorar la calidad de los espectáculos en el Teatro del Pueblo.
Comentó que una mejor calidad en los eventos atraería mayor afluencia de visitantes y con ello tendrían la garantía de incrementar las ventas, “ya que esta feria estuvo demasiado tranquila en comparación con otros años”, agregó.
Elizabeth Bautista, encargada de un puesto de gorditas de Sain Alto, expresó que las ventas “estuvieron muy flojas”.
“A la gente se les hacían muy caras las gorditas. Mi patrona tuvo que pagar 9 mil pesos por 9 metros lineales, y es dinero que no recuperamos todavía, en riesgo y a nosotras nos paguen menos también”.
La empleada del puesto de alimentos calificó esta feria como mala, y basó su argumento en que cerraban el establecimiento a la 1 o 2 de la mañana, cuando en otras épocas, a las 3:30 de la mañana despachaban al último cliente.
“Nos fue mejor en Valparaíso que aquí, pero ni modo”, lamentó la entrevistada.
Ulises Tapia, vendedor de vinos y licores, dijo que a él le fue bien.
Comentó que recuperó la inversión en ocho días que permaneció ubicado cerca del Teatro del Pueblo, pero también supone que los resultados que obtuvo se debieron a que los clientes preferían comprar una bebida preparada que consumir una cerveza de una marca que no acostumbran tomar.
Por su parte, el jerezano Pablo Jiménez Salas, vendedor de fruta, propuso al siguiente Patronato de la Feria brindar mayores oportunidades al comercio del municipio para fortalecer la economía local.
“Cometen errores porque llega gente al Patronato que no tiene el conocimiento práctico, deberían consultar a las personas que se dedican a trabajar de fiesta en fiesta para tomar en cuenta sus opiniones”, comentó.
Agregó que “la profesión no importa tanto, sino que tengan experiencia para no llevar al fracaso una tradición popular que va de caída, y esto que le digo a usted se lo puedo decir de frente también a ellos”.
Manuel Hernández, vendedor de juguetes, lleva cinco años consecutivos instalándose en la feria de Jerez.
Vino desde Puebla acompañado de su familia y afirmó que la organización dejó mucho qué desear en esta ocasión.
“A uno no lo toman en cuenta para nada, lo que a ellos les importa es el dinero; que usted les deposite en los plazos que señalan para tener seguro el lugar, de lo contrario lo chantajean en que se lo van a ofrecer a otra persona, y así son siempre”.
“Inteligentes deberían de ser, pues si no nos ayudan su feria se va perder, yo recuerdo que aquí nos iba mucho mejor que en otras partes de la República, sin embargo bajan la moral cuando uno se da cuenta que varios comerciantes se levantan en las madrugadas para no liquidar sus adeudos, y con nosotros, que permanecemos 15 días se ponen muy estrictos, además las instalaciones parecen un tianguis cualquiera”, acotó.
Las pocas ventas que obtuvieron los comerciantes se suman a las dificultades que atravesaron durante la semana de feria.
La infraestructura que les colocó el Patronato de la Feria fue frágil ante el poder de la naturaleza, pues varios de los puestos no soportaron los vientos registrados y fueron derribados.
Para obtener la luz fue otro el problema. No fueron colocados contactos en cada puesto, sino que cada quien obtuvo la energía como mejor pudo.
Por si fuera poco, la tarde de este martes se registró una fuerte tormenta con granizo en Jerez, fenómeno que puso en evidencia lo endeble de unas instalaciones que resultaron muy costosas para los usuarios.
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