0Este viernes fue presentado el libro de ensayos ganadores del Cuarto Concurso Estatal sobre la Democracia y de Equidad entre los Géneros.
La consejera presidenta, Leticia Soto Acosta, dio a conocer los textos sobre Democracia, una línea editorial sobre estudios, ensayos e investigaciones.
En esa misma tarea editorial existen los Cuadernillos técnicos y la Memoria del proceso electoral en 2010; conjunto de publicaciones en pro de la cultura democrática del Estado de Zacatecas.
La consejera electoral, Sonia Delgado, comentó que en materia de paridad y equidad de géneros se trata de una responsabilidad compartida del Estado con la sociedad, medios de comunicación, instituciones y organismos.
En la legislación, gracias a los esfuerzos de sujetos individuales y colectivos, se ha logrado eliminar la discriminación entre hombres y mujeres.
En el texto se reunieron los ensayos que plantean la necesidad de entender las diferencias entre el espacio público y el poder público. Estos ensayos han sido un esfuerzo de reflexión a favor de la verdadera igualdad ante la ley entre los hombres y mujeres.
Las mujeres han sido relegadas al espacio privado, y se ha agrietado la posibilidad de llevarlas al ejercicio del poder público.
Con una cultura verdaderamente democrática y no excluyente, no solo las leyes son importantes, sino un cambio de mentalidad entre los que participan de la vida pública.
Los excesos de autoridad entre hombre y mujer, la imposición y las ideologías que respaldan este dominio entre géneros -entre ellos la religión- habrán de ser puestos a reflexión, y así lograr generar un cambio en la cultura que no permite el desarrollo de las facultades y potencialidades de la mujer frente al hombre.
Desde la familia, es necesario transformar los roles y papeles designados a los géneros. En la vida privada, la práctica de la igualdad, es un factor elemental y agente de cambio de la cultura de descrédito al poder de la mujer. “Este libro representa la intención del IEEZ, de fortalecer la cultura democrática en el Estado”, dijo.
Lourdes Gabriela Rodríguez Barajas, tercer lugar del certamen, explicó que la equidad entre los géneros en el presente aún enfrenta diversos retos, y un camino amplio por emprender.
“La diferencia entre la vida pública y privada, no ha de ser ajena. Ya que, desde la vida privada, los valores éticos y morales son transmitidos, y esta forma parte esencial de la cultura”, comentó.
En la educación de la familia, con equidad, puede verse que ambos géneros tienen un impulso a sus capacidades.
“Si logramos sobre pasar la brecha de los roles establecidos, y entendemos que tanto en la vida privada, como en la vida pública, ambos géneros son parte de los logros que se realizan todos los días, entonces habremos de avanzar con una cultura de poca discriminación y desencuentro”, agregó.
María Alicia Villaneda González dedicó su ponencia a diferenciar el espacio público, del poder público.
El espacio público es la experiencia de la organización política, que han logrado los hombres.
La conceptualización de ente político (y de ente ético), fue otorgada a las mujeres de forma reciente, hasta el siglo 19 y en los países desarrollados, con las primeras monarquías parlamentarias, que después provocaron regímenes democráticos.
“Nuestra cultura está fundada en la cultura patriarcal, son su correspondiente ideología. Una ideología patriarcal en México, estableció una cultura sexista. De manera excluyente, los modos del deber ser en la sociedad, excluyentes”, comentó.
La intención es romper los modos sexistas de pensar. La rigidez de la cultura sexista, lo que ha provocado es cerrar los estereotipos de la participación de las mujeres en el espacio público.
En una sociedad conservadora como la zacatecana, la idea de que las mujeres no podrían participar viene dado como una cuestión cultural, donde las mujeres no podrían hacer uso de la vida pública, de la que el hombre era partícipe.
Gracias a las experiencias de género, la apertura de la conciencia social, el puente entre la vida privada y lo público, las mujeres han podido acceder a lo público, ya que siendo un ente ético, y portadora de valores, puede mirar por el bien público.
En este sentido, la racionalidad y la capacidad de tomar decisiones y asumir las consecuencias de las mismas, perviven de forma igual entre el hombre y la mujer.
Concluyó su exposición al señalar que es imposible hablar de democracia sin la participación igualitaria, consciente y proactiva de las mujeres en la cosa pública y en el poder público.
“Solo con la plena incursión de las mujeres en el poder público podríamos hablar de una democracia de ciudadanía, la que es incluyente y verdadera”, dijo.
“La oportunidad que tenemos las mujeres es rediseñar las estrategias y los objetivos en el ejercicio del poder público, es lo que se requiere para que la feminidad emerja de manera revalorada y en positivo y dejar atrás los estereotipos sexistas”, finalizó.
FOTOS: CORTESÍA



