El agua que se entrega a los usuarios es de calidad, aseguraron en rueda de prensa funcionarios de la Junta Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado de Zacatecas (JIAPAZ).
Si en algunos domicilios y planteles educativos se han presentado problemas de salud pública es, probablemente, por el mal estado de las instalaciones internas, afirmaron David García, director de Distribución; Ernesto Fernández, jefe del Departamento de Calidad del Agua y Saneamiento; y Luis Adolfo Pérez, director de Captación.
Concretamente sobre los casos de hepatitis de los que se ha culpado a la mala calidad del agua potable que suministra JIAPAZ aclararon que en ningún momento ésta es generadora o transmisora de enfermedades.
La transmisión de hepatitis -sostuvieron- es por contacto con una persona infectada, a través de un alimento mal preparado, o quizá contaminado con heces fecales.
Puntualizaron que la responsabilidad del organismo operador termina en la entrega del líquido, pero no le corresponde garantizar la higiene en las instalaciones internas de los particulares.
Los funcionarios deslindaron a la dependencia de la responsabilidad al respecto, pero recomendaron a los usuarios dar mantenimiento frecuente a tuberías, tanques de almacenamiento que normalmente están en las azoteas, cisternas y demás instalaciones hidráulicas.
Garantizan agua de calidad
Los responsables del suministro, captación y calidad del agua destacaron que ésta se clora desde las 53 fuentes de abastecimiento, en los tanques de almacenamiento y en los puntos estratégicos de la mancha urbana.
Pero además, en JIAPAZ se vigila que el agua llegue a los usuarios con las condiciones de calidad que exigen las normas oficiales mexicanas. Se tiene una regulación vigente que data de 1994, la NOM-1 27-SSA1, misma que fija los límites máximos permisibles que debe tener el agua para el uso y consumo humano.
Conforme a esa Norma Oficial Mexicana (NOM), explicaron, se desarrolló un procedimiento para que el agua, desde que se extrae de las fuentes de abastecimiento, sea monitoreada en forma físico-química-bacteriológica, y se lleve a cabo la desinfección a base de cloro en distintas presentaciones.
Se realizan 2 mil 600 de estos muestreos al año, en donde se vigila que el agua no se salga de los parámetros que fija la NOM.
Esto se aplica en los tres principales rebombeos de los sistemas La Joya, Benito Juárez y Bañuelos-San Ramón. Para las comunidades rurales y cabecera municipal de Morelos se utiliza hipoclorito de sodio, mismo que se aplica conforme al gasto de los pozos, añadieron.
Para el caso de cisternas, tinacos, depósitos o, incluso, albercas, donde no se da un flujo constante de suministro, se aplican pastillas de hipoclorito de calcio, siempre bajo la supervisión de la Secretaría de Salud (SS) y la Comisión Nacional de Agua (Conagua).



