El cuarto Informe de Gobierno de David Monreal Ávila, realizado este lunes 8 de septiembre en el Palacio de Convenciones, dejó 2 postales contrapuestas: adentro, un gobernador que presumió cifras de pacificación, finanzas sanas e inversión histórica en obra pública; afuera, un cerco policiaco que impidió protestas y contuvo a ciudadanos, en una jornada marcada por la tensión.
Seguridad extrema
Desde las primeras horas de la mañana, el complejo del Palacio de Convenciones lució como una zona blindada. Elementos de la Policía Estatal, de la Policía Vial y de la Fuerza de Reacción Inmediata Zacatecas (FRIZ) resguardaron los accesos. Se instalaron detectores de metales y se prohibió la entrada de objetos personales como sombrillas o botellas de agua, considerados “potencialmente riesgosos”.
Incluso, una aeronave de Seguridad Pública realizó sobrevuelos constantes sobre el edificio, reforzando la imagen de que el evento se desarrollaba bajo un estricto control de seguridad. Algunos asistentes señalaron haber sido retenidos brevemente a la salida del acto oficial, lo que generó inconformidad.

Represión a grupo Sangre de mi Sangre
Mientras tanto, en el puente peatonal de la Unidad Deportiva Norte, a menos de un kilómetro del recinto, integrantes del colectivo Sangre de mi Sangre, que realizan activismo solidario en apoyo a madres y padres buscadores, se disponían a realizar una protesta pacífica para recordar a los desaparecidos.
La manifestación no pudo iniciar. Elementos de la FRIZ y de la Policía Estatal rodearon al grupo e impidieron que colocaran mantas o tejieran símbolos en el puente, como lo habían hecho en otras ocasiones.
El contraste resultó evidente: mientras las buscadoras eran contenidas, en el mismo sitio permanecía desplegada una lona de apoyo al gobernador, promovida como parte de la propaganda del Cuarto Informe.
“Nosotras solo queríamos recordar que nuestros hijos siguen desaparecidos, pero nos callaron”, expresó una de las asistentes al colectivo, quien pidió el anonimato por temor a represalias.

Mensaje oficial: Zacatecas, “motor de la pacificación”
En el salón principal del Palacio de Convenciones, Monreal Ávila presentó su informe de más de 2 horas titulado Resultados con Seguridad. En su discurso, aseguró que Zacatecas ha dejado de ser el estado más violento del país para convertirse en referente nacional en pacificación.
Según sus cifras, entre 2021 y 2024 los homicidios dolosos se redujeron en más de 70 por ciento, y en julio de 2025 la tasa llegó a 0.4 por cada 100 mil habitantes, el nivel más bajo en una década. Destacó que agosto registró únicamente 7 homicidios, “el mes más bajo en 10 años”.
El gobernador subrayó que la estrategia denominada “Modelo Zacatecas” se ha convertido en ejemplo replicado por otras entidades y cuenta con reconocimiento del Gobierno Federal. “Hoy Zacatecas se ha convertido en motor de la pacificación del país”, afirmó.

Finanzas y obra pública: otra cara de los números
Otro de los ejes centrales del informe fue el saneamiento financiero. Monreal aseguró que su administración no ha contratado deuda ni ha solicitado anticipos federales.
Dijo haber liquidado más de 8 mil 300 millones de pesos en adeudos y que Zacatecas alcanzó la calificación crediticia más alta en décadas.
En materia de obra, informó inversiones superiores a 9 mil millones de pesos en 4 años, con la construcción y rehabilitación de 2 mil 500 kilómetros de carreteras, además de la implementación del sistema Platabús en la zona metropolitana.
En desarrollo social, presumió una inversión de casi 6 mil millones de pesos en programas de bienestar y el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum, con la reducción de 17 por ciento en pobreza.

Invitados y aplausos
El acto reunió a figuras como el subsecretario de Gobernación César Yáñez; el líder de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (Catem) Pedro Haces; el comisionado del Instituto Nacional de Migración, Sergio Salomón Céspedes; además de legisladores federales, entre ellos Ricardo Monreal, presidente de la Jucopo en la Cámara de Diputados, y el senador Saúl Monreal.
En varios pasajes, el gobernador recibió aplausos al recordar a las corporaciones de seguridad que —dijo— “han entregado su vida en la pacificación del estado”. También agradeció a su esposa, Sara Hernández, por su trabajo en el DIF estatal.

El contraste inevitable
Fuera del Palacio, sin embargo, la jornada dejó un sabor distinto. Madres buscadoras sin poder manifestarse, ciudadanos inconformes por el control de accesos y un ambiente de tensión marcaron el telón de fondo del acto político más importante del año para el mandatario estatal.
La contradicción entre los números oficiales y la represión de voces ciudadanas se convirtió en el reflejo de un Zacatecas dividido: el que desde el gobierno se presenta como “territorio de paz y progreso”, y el que desde la sociedad civil sigue clamando justicia por sus desaparecidos.
El cuarto Informe de David Monreal no solo buscó rendir cuentas, sino proyectar un relato: el de un Zacatecas en transformación. No obstante, las imágenes de la custodia policial y la protesta contenida quedaron grabadas como parte inseparable de la jornada.






