Grave está resultando el influyentismo en la actual administración, lo que deja entrever, entre otras cosas, la "eficacia" de un Desarrollo con Valores, slogan promovido desde el pasado 15 de septiembre.
El presidente municipal pareciera ajeno a la realidad que se vive entre sus funcionarios, lo que comienza a preocupar seriamente en el grueso de la población.
Es el caso particular de la síndica Elsa Duarte y de David Venegas Duarte, tesorero del Honorable Ayuntamiento, ambos responsables de una serie de atropellos y abusos que parecieran ser avalados por la máxima autoridad.
Hace una semanas, vecinos de la colonia 20 de Noviembre reportaron haber visto maquinaria del municipio haciendo labores en una propiedad particular, que se presume es de Elsa Duarte.
Indignados, los vecinos pidieron a las autoridades responsables en la materia explicaciones al respecto pero fueron ignorados, aludiendo al mismo tiempo que éstas eran acciones que de manera constante venían repitiéndose.
Pero este no es el único caso. Al interior del Ayuntamiento, empleados y funcionarios muestran su inconformidad por las atribuciones que la funcionaria vine tomando aún y cuando no le corresponden.
Incluso, hay regidores que han planteado esta situación al alcalde y siguen en espera de que haya un resolutivo al respecto.
Arreglan El Ranchito
El otro caso es el de una finca propiedad de familiares del actual tesorero municipal conocida como El Ranchito, ubicada al norte de la ciudad.
En la víspera de la boda del propio tesorero, empleados de los departamentos de bacheo, limpia, alumbrado, ecología y recursos materiales se hicieron presentes en la finca con el propósito de hacer arreglos y embellecerla ante tan importante acontecimiento nupcial.
Haciendo uso de vehículos oficiales, trabajadores de las diversas áreas realizaron los trabajos necesarios, todo por indicaciones de sus superiores.
Incluso, dejaron de realizar importantes acciones para beneficio de la sociedad que tuvo que esperar mejores tiempos para verse beneficiados por los servicios públicos que pagan a través de sus impuestos.
De esta manera queda entonces superado el slogan de este Ayuntamiento, Desarrollo con Valores, pues ésta no es la forma de consolidar una administración que se jactó desde el principio ser impecable en la aplicación de los recursos públicos.
Durante los arreglos a la finca, personal de la presidencia municipal, a bordo del vehículo que traslada regularmente al alcalde, se hizo presente en varias ocasiones, seguramente para supervisar los detalles e informar oportunamente del cumplimiento de las órdenes.
Reparaciones al camino de acceso, instalación de aditivos para un mejor alumbrado público, la colocación de algunos faroles, el desyerbe de algunas áreas y, desde luego, trabajos de pintura en algunos canceles fueron los trabajos que realizaron trabajadores de la presidencia por ordenes e indicaciones de sus superiores.
El Cabildo tiene entonces una tarea más que atender, pues se trata de un caso más de influyentismo que parece no poder reeducarse en esta administración, por el contrario, parece enraizarse aún más.
(Con información de Noticias Jerez)



