Imagínate que al llegar a la Sala de Carruajes dedicada al Camino Real de Tierra Adentro, reabierta con motivo del 11 Festival Barroco de Guadalupe, y que te reciba el mismísimo conde Miguel de Berrio y Zaldívar, esposo de doña Ana María de la Campa y Cos.
Esta grata experiencia la vivieron un grupo de alumnos de la Escuela de Trabajo Social de Zacatecas, al tener como guía de museo al excéntrico fantasma como parte de las visitas teatralizadas a cargo de reconocido actor y director de teatro, Emmanuel Márquez.
Don Miguel de Berrio te va a explicar cómo es que en su época hablar de “tierra adentro” era describir un lugar que estaba lejísimos, algo parecido a nuestros días cuando escuchamos decir “mar adentro” y pensamos en una ruta muy larga.
También vas a descubrir sobre el transporte y detalles insospechados de la vida de uno de los benefactores del Camino Real de Tierra Adentro.
Con una museografía excelente pero además el talento juguetón y pícaro de nuestro guía, lo menos que va suceder es que te aburras, mínimo vas a sonreír, porque se trata de un personaje que en cada una de sus frases interactúa con el público.
Las visitas teatralizadas a la sala de exposiciones fueron concebidas para que las personas adquieran información de una forma divertida y cómica.
“A nosotros no nos interesa que la gente salga con todos los datos de la exposición, nos interesa que las gente salga con un concepto claro de lo difícil que era transportarse entonces por el Camino Real de Tierra Adentro”, comentó el actor y director de teatro.
Convertir el museo en un espacio teatral le quita, con muy buenos resultados, esa cosa “estirada y seria” al recinto, “la gente viene a buscar las visitas teatralizadas en ese ánimo, de saber que se van a divertir, que van a echar chacoteo un rato”, añadió.
Además si te interesa conocer un poco más de la exposición a lo largo de la sala hay cedulas informativas.
Emmanuel Márquez es reconocido por su trayectoria y aportaciones al arte escénico mexicano. Él nos platicó que su participación en el Festival Barroco “fue algo accidental, se dio en una plática con Rosy Franco, directora del Museo de Guadalupe”, expuso.
“Yo le comente lo que hacía y surgió la idea de mostrarle a la gente el museo, ahí nació el primer personaje que fue un fraile franciscano”, relató.
La característica de que lo hiciera un actor, no un antropólogo, no un guía, a fin de que tuviera los elementos de acercamiento al público empezó a tener mucho éxito.
Ese primer año muchas personas creyeron que realmente los guiaba un religioso, “fue muy audaz porque era un cura franciscano, la gente llegaba y me besaba la mano, me pedía la bendición y todo”, contó como anécdota.
Cada año, dependiendo de la exposición o del enfoque que se le quisiera dar al festival, da vida a un personaje distinto, ha sido minero, duque y anónimo, entre otros, “nosotros lo que queremos es animar a la gente y que el espacio del museo se convierta en una cosa mucho más habitable”, agregó.
FOTOS: IRMA MENCHACA



